lunes, 28 de diciembre de 2015

Pensamientos en el cielo.

     Apagón.
     De manera repentina y casi como un grito de auxilio el pueblo entero se llenó de oscuridad. Una tranquilidad espesa y exquisita se presentó, y un silencio apacible acompañaba la música ochentera que sonaba en el radio de pilas. Encendimos unas cuantas velas y así permanecimos hasta que decidí salir al jardín.
     El viento era fuerte pero agradable; los árboles se ondeaban al compás de una melodía inexistente; afuera, un camión pasaba para romper por un instante esa paz cicatrizante. Levanté la cabeza y con sorpresa me di cuenta del espectáculo que había: sin Luna y sin iluminación terrestre, las estrellas lucían lindas, con un brillo salvaje, abundante y fresco.
     ¿Acaso era esto la verdadera belleza? Seguro que sí. Después de todo, cuando las luces se apagan, reina el imperio de lo perfecto: el cielo hermoso, la negrura apacible, el sexo táctil, la luz de las velas y el viento silencioso...
     Sentí el cuerpo helado y decidí regresar adentro.
     La llama de las velas se había extinguido junto con la música de la radio. A tientas y un tanto apresurado caminé a mi habitación. Ella ya estaba dormida, al descubierto y encogida, seguramente muriendo de frío. La observé por un momento solamente para confirmar que, en efecto,  sus pechos eran su mayor atributo. Sus pobres pezones se mantenían erectos buscando un poco de calor.
     Con cautela y lentitud me fui aproximando a ella, hasta quedar recargado sobre su vientre frío.
     Tomé la colcha y me envolví junto a ella que aún entre sueños tiritaba —con justa razón—.
     «¿Cuánto amor hay dentro de estas noches de deseo?». Pensé, mientras yacía recostado en su cuerpo desnudo.
     Y cerré los ojos.
     Y comencé a dormir...



viernes, 18 de diciembre de 2015

Pretérito imperfecto.

     «Sin proponermelo especialmente, y con un inesperado manejo de mi propio caos, empecé a desgranar mi pretérito imperfecto, o sea, mi pasado no perfecto».
-Fragmento de "La borra del café", Mario Benedetti.

     Había llegado al pueblo desde el Domingo, y ya desde entonces tuve un mar de sensaciones.¿Hacía cuánto que no miraba un cielo tan hermoso? Sin duda he visto mejores cielos, pero éste, éste ha sabido ser el favorito. Quizá sea por las remembranzas que trae consigo; o tal vez porque entre sus estrellas y su Luna, puedo ver la imagen clara de aquél rostro angelical que me roba el sueño... Qué se yo.
     En fin, el martes, mientras las personas bailaban al ritmo de la música de cumbia y un globo de cantoya se despedía del suelo, mientras esto pasaba, a unos metros alejada de mí, pude reconocer a Elizabeth. Su rostro se tornaba serio y no obstante, no dejaba de irradiar esa alegría y simpatía que siempre la ha caracterizado.  La seguí con la mirada hasta que se perdió entre la multitud y...
     Bueno, aquella noche terminaría así.
     Ya en casa, con las luces apagadas y la mente encendida, comencé a pensar... ¿Qué era lo que me había impresionado de su presencia?
     Fue hasta el día de ayer —Jueves— que pude descifrar mi duda. Nuevamente la encontré con toda su gracia y toda su belleza, y ahora se encontraba bailando. ¡Lucía tan linda!
     En ese instante, aún cuando mi pensamiento  parecía estar concentrado en mejorar mis pasos de baile (vaya que les hace falta), en ese brevísimo instante hice un viaje al pasado...

     Y ahí estaba ella, con siete años menos pero con el doble de ternura, de esa ternura que asesina y llena de dulzura a cualquiera. Siempre sonriente y un cuerpo delgado que le queda a la perfección. Ahí estaba ella, con la mirada gacha y las mejillas sonrojadas después de escucharme decir «Y bien... ¿te gustaría?», «¿Qué?», «Ser mi novia, por supuesto». Yo estaba muerto de pena, la situación no era la más cómoda y, a decir verdad, en ese momento no deseaba que fuera mi novia. Y no porque no me gustara, sino porque allá, en mi pretérito imperfecto -o como bien dice Benedetti, en mi pasado no perfecto-, en esa lejanía no me consideraba lo 'suficiente' para semejante tesoro, porque allá, en ese horizonte,  mi timidez y mi baja autoestima me impedía creer que merecía tan maravillosa mujer, o mejor dicho, tan maravillosa niña.  Ella había respondido «No sé. Tengo que consultarlo con mi almohada» (¿No es una ternura?) con una voz que deleitaba a mis oídos.

     Jamás supe su respuesta. Nunca quise tocar el tema cuando nos encontramos en días posteriores. ¡Vaya cobardía!
     Ahora —o en el 'ahora' de ayer—, está bailando al otro lado de la calle, y lo vi todo claro. El martes sufrí una impresión, y era que Elizabeth dejó de ser la niña de hace siete años: sigue siendo la misma, sigue transmitiendo Felicidad, sigue siendo tierna e inocente. Pero ahora ha crecido, y en ella hay un toque de sensualidad, un aire de coqueta madurez que me encanta.

     Antes, en mi pretérito imperfecto, estar con ella era una utopía. Hoy, en mi presente progresivo... ¿PODRÁ SER UNA REALIDAD?


jueves, 10 de diciembre de 2015

Alacrán.

     "Los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan allí".
                                                                                          -Silvio Rodríguez.


     Sobre mi pecho reposa un alacrán envuelto en un corazón cristalino...

     —¡Hey! ¿Me estás poniendo atención?
     —¿Ah?
     — ¿En qué piensas?
     —En Ella. ¿Sabes? Desde hace algunos días hay algo que no me llena, que me mantiene en la sensación de un vacío. Un vacío bastante conocido. He pensado mucho y a mi mente vino Ella; ¿en verdad fue un factor de mi sufrimiento o simple y sencillamente yo quise inculparla? No lo sé, pero he llegado a la conclusión de que, el día de hoy —después de poco más de cuatro meses—, el día de hoy la he extrañado como 'novia'. Por primera vez en todo este tiempo, te puedo decir que no echo de menos su amistad, sino Lo Nuestro...
     —¡Qué difícil! Y, ¿qué piensas hacer?
     Me quedé pensativo unos instantes. Hasta entonces no había reparado en tan lógica pregunta... Finalmente, dije:
     —Nada. ¿Qué puedo hacer?
     Verdaderamente no había nada que hacer. El café se había terminado y la botella de licor estaba próxima. Lástima que no bebo, tuve que embriagarme con el vino de la memoria.
     Me despedí y salí a la calle. Las luces estaban apagadas, pero la luna bastaba para hacer brillar mi mundo, como alguna vez Ella lo hizo. A pasos agigantados pero lentos, rodeé el parque central hasta llegar a mi hogar.
     Ahora, estoy frente a la chimenea con un par de cigarrillos extinguidos. Sobre mi pecho reposa un alacrán envuelto en un corazón cristalino.Un lazo eclipsado sostiene los restos de un amor cobarde , envejecido por la desesperanza de este hombre pusilánime.
     Hoy vi una de tus fotografías por accidente y, al hacerlo, un tibio escalofrío bañó de gloria mis recuerdos...











jueves, 3 de diciembre de 2015

De-lirio en lirio.

«Me preguntó desnuda si pa' siempre es mucho tiempo. 
Le dije: "Para nada nena, le eternidad sólo dura un momento"».
-Sharif, rapero español. 

     —Las mujeres son como lirios, hijo mío— decía mi padre con voz aguardentosa—, las hay de muchos tipos; puras como el lirio blanco; seductoras y salvajes como el de tigre; misteriosas como el grayi; pero a final de cuentas, terminan siendo tan simples, tan lindas, tan poderosas, que resulta increíble concebir esta idea. El problema es precisamente ese, que nos enfocamos en estudiarlas, en tratar de comprender, y nos olvidamos de tratarlas, de cuidarlas y de admirarlas, sin advertir que algún día, cuando creamos haber entendido todo, se marchitarán.
     —¿Eso pasó con mi madre?
     —Sí, y no sabes cuánto lamen...
     Comenzó a toser estrepitosamente. De su boca resbalaba sangre llena de arrepentimiento y esperanzas perdidas y, segundos después, todo había terminado. Los ojos se nublaron, dejando caer sobre mí una dulce llovizna de desahogo. 
     Tomé el pañuelo que él mismo había elegido para este momento, lo sumergí en la cubeta de agua y limpié su rostro. Sus labios parecían querer seguir hablando; tuve que cerrar esa utopía.

     Después del funeral y las noches en vela, quedé pensativo. Sólo hasta entonces razoné aquellas últimas palabras: ¿Por qué la analogía con los lirios, y no con alguna otra flor? Quizá sólo fue una metáfora más de mi padre en su afán de poetizar toda la vida. Porque, finalmente, luego de tanto romance, luego de tantas mujeres, luego de tanto andar de lirio en lirio, el corazón, el alma y el ser terminan en el delirio. ¿Delirio placentero?, ¿cicatrizante?, ¿mortal? Creo que ahí culmina el viaje. Creo que ahí está nuestra meta.
     Mi madre me dijo algo similar antes de irse de la ciudad para quitarse la vida. «No trates de comprendernos Manuel». Siempre me gustó la manera en que pronunciaba mi nombre, la dulzura siempre ha sido mi punto vulnerable. «No trates de comprendernos te digo ¡Nosotras no somos matemáticas! ¡Somos arte, Manuel, arte! El arte no necesita comprensión, sino empatía y tacto. Necesita sentimiento, pasión, locura... pero sobre todo locura, escaparse de la lógica y de toda esa monotonía ecuánime». 
    Me entristece la idea de saber que, muy a pesar de que ambos sabían lo que querían y coincidían como pocos, no la muerte, sino la vida los haya separado. ¿Estará el ser humano destinado a separarse de lo que ama por las circunstancias de la vida? Yo no creo en el destino y sin embargo, tengo la convicción de que hay cosas que ya no dependen de nosotros, ni de nuestra valentía, ni de nuestra lucha...
    
     Bien, mañana será otro día, ¿qué pasará?. 
     Tal vez —y sólo tal vez—, plantaré un nuevo lirio en este jardín del desatino...


viernes, 27 de noviembre de 2015

El vato con gotas.

     —Ver el paisaje me produce melancolía...
     —¿Ah sí?
     —Sí, es decir, estar en el centro de la ciudad y ver las manifestaciones, a los extranjeros, la señora que lee las cartas del tarot, los policías.
     Me quedé mudo. Era como si mis pensamientos hubieran hablado a través de su boca. Ninguno de los dos pronunció otra palabra, y caminamos taciturnos, abstraídos. Desde aquél incidente en la escuela mi día no había ido muy bien, al menos para conmigo.
     Cada paso era un plomazo en mi pecho, ¿qué carajo sucedía?
     Seguí deambulando, pensando. De pronto caí en cuenta: tenía miedo. Tenía miedo, y aún más tenebroso me parecía no saber siquiera cuál era mi temor. 
     Llegamos al lugar donde trabajaban los padres de una de nuestras amigas, y tomé asiento. Un alivio de descanso recorrió mi cuerpo, aunque la tensión seguía dentro. Dirigí mi mirada hacia un todo que pronto se convirtió en nada y, sin más, todo parecía nublarse. 
     Un mundo de ideas revolucionaba en mi cabeza; gritaban, chocaban, estallaban. Cada individuo que frente a mí pasaba, lucía como una sombra amenazante. Cada palabra emitida sonaba como estruendo de guerra.
     Las lágrima no salieron por los ojos... ¡Vaya cliché!


domingo, 22 de noviembre de 2015

Contrato.

     Toma asiento.
     Esto que ves aquí, es un pequeño trato que quiero proponerte. Escucha:

«CONTRATO DE UNIÓN.

     En la ciudad de México, Distrito Federal, a los 22 (veintidós) días del mes de Noviembre del año 2015 (dos mil quince), informo que yo, el C. Misael Mejía Rojas, en carácter de un interés afectuoso, hago informe a usted C. ___________________ de esta Propuesta de Amor eterno o temporal, bajo las siguientes declaraciones y cláusulas: 

A N T E C E D E N T E S

      I.- Declaro como interesado, ser dueño en posesión y pleno dominio de un corazón que, aunque herido y malgastado, está dispuesto a morir una vez más.

     II.- Dicha propiedad se encuentra localizada en las profundidades del pecho, mismo en el cuál, usted podrá recostarse y acurrucarse cuando tenga necesidad, cuando le falte el aliento por alguna tristeza, o simplemente requiera de un dulce momento de cariño.

     III.- Así mismo, prevengo que, este pequeño órgano consta de venas, arterias, válvulas y ventrículos por donde fluye sinceridad, frases empalagosas y coraje de hierro.

     IV.- Ha de saber señorita, que por la mente de este iluso soñador han pasado infinidad de mujeres hermosas y radiantes; Ha de saber, que no es difícil que una dama me guste, o que logre cautivarme con la sensualidad de unas curvas enervantes. La diferencia entre usted y las demás, querida mía, es que la he ELEGIDO. Y la he elegido porque hay algo en sus ojos color marrón, en sus labios de Cenicienta, en su cuerpo de Afrodita y su inocencia de Artemisa; hay algo en todo ese conjunto de perfección que le hace digna acreedora de este amor de manicomio, que no cualquier fémina puede poseer.

D E C L A R A C I O N E S

     I.- Aquí, dentro de este mundo, jamás me había encontrado con semejante misterio. La luz de su mirada y la exquisitez de su sonrisa son un pasaje a otro planeta de perdiciones paradisíacas. 

     II.- No me importaría caer en un abismo, si antes tuve la dicha de estrechar su mano.

C L Á U S U L A S

     I.- Este será un convenio de unión de soledades.

     II.- Ofrezco momentos que a usted le sabrán a gloria, besos de perdición y caricias de otro universo. A cambio, pido su presencia, el calor de palabras al oído y noches en las que, acostados en el césped, admiremos las estrellas. 

     III.- Yo, mi alma y mi ser, otorgo real y fantásticamente, de hoy y para siempre (o lo que usted quiera que dure este eternidad) lo que promete ser la octava maravilla del mundo.

     IV.- ¿Cuál es el precio? Mujer, quedará perdidamente enamorada, tanto que cuando esto termine, sentirá desfallecer, las piernas le flaquearán y a la luz de una vela, sufrirá insomnios de recuerdos bellos».

     Así que, señorita, el bolígrafo está en la mesa, los sentimientos al aire y mis esperanzas gritando impacientes... En fin, todo este embrollo que aparenta ser jurídico, esconde dentro de él una simple informalidad: ¿Quieres ser mi novia?




sábado, 14 de noviembre de 2015

Insecto urbano.

"Hoy quiero vivir sin darme cuenta".
                                     -Fragmento de la historieta 'Mafalda'

     Queda una hora y cuarenta y nueve minutos para que acabe el día, y los quiero vivir en mi mundo. 
     Hoy, no quiero saber nada de atentados terroristas en París, o de la niña que llora en el departamento vecino. Hoy quiero ser insensible al dolor ajeno, un simple forastero que descubre su ciudad interior. ¿Y qué si el país está en crisis y miles de inocentes mueren? ¿Y que si no me martirizo por las injusticias? Al fin y al cabo, mi lamento no hará que un 'Dios omnipotente' se apiade de estas desgracias.
     Hoy, quiero morir en mis pensamientos, sumergirme, naufragar y resucitar. Quiero despedirme de todos hasta que el reloj marque la medianoche. 
     Tic-tac...¡Qué interesante parece el segundero del reloj cuando desapareces tú, y tú, y tú!
     Hoy, el cuadro en la pared sólo será una pintura, garabatos sin vida ni expresión.
     Hoy no hay indignación, no hay multitudes, no hay amor, nada. Dejaré por un momento salir a mi bestial intimidad; machacaré corazones rotos, exprimiré ilusiones, me olvidaré del romance y me conservaré impasible; beberé alcohol como desquiciado hasta destrozar mi hígado, y fumaré hasta extinguir mis pulmones. Dejaré atrás el dolor de amistades desvanecidas y diré adiós a las tormentas.
     Hoy, todo será blanco y negro. No habrá buzón de quejas, dudas ni sugerencias. 
     Voy a exiliarme de la razón.
     Voy a vivir en la locura.
     Voy a ser tantito estúpido.
     Voy a ser ignorante.
     Voy a arrancarme el corazón del pecho y no seré un romántico empedernido.
     Hoy, sobre un papel amarillento y roído, escribiré mi última noción de amor.

     Un descansito 'nomás'...


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Te soñé.

"Nuevamente te soñé. Sigo preguntándome ¿por qué me desperté?"
                                                                          -Vicente García


     Crucé la verja y me detuve.
     Desde que salí de la cama hasta ese momento me sentía intranquilo, con el pecho punzante, como a la espera de que algo sucediera. Eché un vistazo a mi alrededor; la gente aún dormía y la oscuridad urbana se mostraba afable, bondadosa. A la izquierda, el árbol de jacaranda se ondeaba con ligereza, el viento corría con parsimonia, y algún pájaro madrugador chillaba su primer canto.
     Levanté la mirada y me encontré con un cielo sin nubes. Las estrellas lucían con una débil pero encantadora luz. 
     ¿Había visto esto antes? 
     Unos nervios glaciales me atacaron. No lograba moldear mis pensamientos y, de la nada, un recuerdo estalló dentro de mí. Pronto caí en cuenta de que aquel recuerdo era el sueño que había tenido esa misma noche. ¡Y qué sueño!
     Ese mismo cielo nocturno, las mismas estrellas opacas, la jacaranda danzante y el ave cantora. Todos ellos formaban parte de una misma ilusión. 
     La única diferencia: aquí, en la realidad, no estabas tú. 
     En mi sueño todo era perfecto. No había sexo, ni besos, ni caricias, tan sólo nuestras manos entrelazadas y nuestros cuerpos tirados en el pasto verde . Yo te regalaba la estrella más brillante y tú me obsequiabas tu sonrisa de aurora. 
     No necesitaba alas para volar, con tus ojos me bastaba. 
     No, ni siquiera la Luna había podido resistir a tu encanto y brillaba con una intensidad aterradora. Y, después de todo, cruzamos las miradas. Momento en el cual cerré lentamente los ojos, mientras simultáneamente los abría volviendo a lo real. 
     Y todo sigue igual...
   

martes, 3 de noviembre de 2015

Ocho años después.

     Aquella tarde, bajo un Sol apacible, y rodeados de curiosos, esas cuatro palabras resonaban en mis oídos tranquilamente. Cuatro palabras y un abrazo, nada más, fueron suficientes para que la inocencia del amor infantil naciera y se esfumara al día siguiente. "¿Quieres ser mi novio?", había dicho ella como un zarpazo; "Sí", y no dijimos más. 
     Y realmente no dijimos más, al menos durante los años posteriores. 
     Han pasado ocho años desde aquél encuentro en el parque deportivo del pueblo.
     Han pasado ocho años, y nunca, nunca, nunca, pude probar sus labios. Labios que, ocho años después, ya no lucen tiernos y coquetos, sino fogosos y lascivos, seductores y exquisitos.
     Han pasado ocho años, y nunca, nunca, nunca, puede observar sus ojos. Ojos que, ocho años después, no son más ingenuidad ni pureza, sino perdición, aeroplanos que te elevan a lo desconocido y el café que acompaña tus desvelos. Ojos que, seguro estoy, han sido culpables de que, uno que otro cuerdo perdiera la razón, y de que algunos tontos te entregaran el corazón.
     Han pasado ocho años, y nunca, nunca, nunca, pude sentir su respiración. Ni sus caricias. Ni sus besos. 
     Ninguna utopía puede ser comparada con estos pedacitos de sueños que aún respiran y subsisten en mis deseos. Ninguna mujer, puede ser comparada con la que ahora, con su figura delgada y piel fina, se empeña en vivir en mis pensamientos. 
     Han pasado ocho años, y sin embargo, estoy anclado a ti como cuando te conocí a los cinco; o cuando nos escribíamos cartas; o cuando jugábamos a "las escondidas". 
     A ocho años de sequía;
     A ocho años de ilusiones;
     A ocho años de esperanza;
     Ocho años después me pregunto, ¿aquella tarde fue real?


lunes, 26 de octubre de 2015

Perdido.

    «Ella me dijo que nuestro amor sería eterno, pero que eso no quiere decir que estaremos juntos toda la vida. Y sí, no estamos juntos. Y sí, es eterno. Y sí, aún la amo».
-Oscar Matey                                             

     Su cuerpo era el más exquisito bosque. Era ahí, donde podía estar indefenso ante su calor, u osado ante la tentación. Verla desnuda siempre fue una travesía; perdiéndome entre sus montañas, nadando dentro de sus ríos, aventurando entre sus cuevas.
     Perdido.
     Perdido.
     Perdido.
     Perdido en una red de remembranzas y quimeras. Hay una lejanía más maravillosa que el paraíso: sus labios. Esa humedad y esa tibieza que me empapaban de sensaciones...
     Ahora todo ha quedado entre almohadas y fantasías. 
     ¿Qué hay más terrorífico que la fabricación de anhelos inalcanzables?
     Hoy, existe una realidad fascinante: la memoria de mis dedos. En ellos hay cicatrices de caricias, pedacitos de tu piel. estigmas de la vida. Y entonces veo tu vientre placentero, tus piernas misteriosas, tus caderas carceleras... ¡Huellas!
     ¿No crees que es hora?
     Es hora de admitir, que si antes estaba perdido, ahora no queda ni rastro de cordura....


viernes, 16 de octubre de 2015

Amores platónicos.

     —Tienes un segundo para alcanzarme— dije. Ella levantó la mano con una agilidad impresionante hasta tocarme el hombro. 
     —¡Listo!
     —Me refería a alcanzar la infinidad de mi querer...
     Sus mejillas se ruborizaron y bajó la mirada. Era esa timidez tan coqueta la que me encantaba y provocaba en mí un placer inexplicable. La tomé en mis brazos como para tranquilizarla, pero me di cuenta que su corazón palpitaba con una fuerza impresionante. Acaricié sutilmente su cabello negro hasta que levantó la cabeza y me disparó una mirada encantadora. Retiré con lentitud el mechón que cubría su frente y besé su rostro. 
     Se aferró a mí como niño a su juguete. 
     —Hey, tranquila— dije enternecido, — no se va a acabar el mundo...
     —Pero se acaba este momento, que es casi lo mismo.


*
     A pesar de todo, no éramos novios. Éramos simples amantes acobardados, incompletos. Sus labios, cual barco turístico, me invitaban a una travesía a la que jamás abordé. En sus ojos parecían haber cadenas que te atrapaban en una prisión paradisíaca. 
     —Debo ir a casa.
     —¿Te acompaño?
     —Por favor...
     Caminamos bajo una noche transparente y estrellada, tomados de la mano. Las calles yacían solitarias pero acogedoras. Los pasos, cada vez más lentos y alargados, parecían no querer llegar a su destino. Se detuvo un momento para acomodarse el cabello en un chongo que la hacía ver condenadamente bella, exquisita.
     —Linda luna ¿No crees?
     —No tanto como tú con ese labial y ese peinado.
     El rubor apareció de nuevo.


*
     Su hogar no era muy grande, pero era adecuado para una mujer que vive sola. Un lugar elegante de estilo minimalista por fuera y un tanto barroco por dentro. Una combinación alocada pero bastante atractiva.
     —¿No crees que hemos dejado caer demasiada arena al otro lado?
     —¿Qué?— contesté, sin comprender lo que me decía.
     —Sí, que hemos dejado pasar mucho el tiempo... 
     Ya adentro, comenzó a zafar su blusa, botón tras botón. Comenzó a divisarse un vientre delgado y un ombligo hechicero que se convirtió en el centro del mundo. La blusa cayó, dejando al aire unos hombros delicados. Y también la falda, desamparando unas piernas divinas. Y el sostén y las bragas rojas. Ahí, entre sus piernas, estaba la puerta a otro mundo. 
     Me desnudé y me acerqué.     
    En la cercanía nuestros cuerpos parecían arder. Con cada milímetro menos de distancia nos desintegramos de a poco, hasta consumirnos en un contacto magnético. 
Y nos desvanecimos, sin más. Sin haber rosado siquiera los labios...

jueves, 8 de octubre de 2015

Sucede que, a veces...

    «En algún instante del futuro está presente el peso del pasado, los delirios de la mente».
                                                                                       -'Muelas de gallo', rapero mexicano.


Sucede que, a veces, tu alma tiende al exilio en espera de una futura reconstrucción. Y se va, mientras lo único que atinas a hacer es encerrarte en esa jaula de pensamientos, donde el ave aprisionada eres tú. 
     Sucede que, a veces, las palabras se vuelven ciegas, los oídos mudos y los ojos sordos. Y echas a andar, sin más, con el peso ennegrecido de los recuerdos, con la carga exacerbada de un adiós, con el bulto impuesto de unas piernas que no acariciarás jamás. 
     Sucede que, a veces, abres los ojos y no encuentras más que el reflejo podrido de tus agallas, que no encuentras más que los fragmentos de una mente sin memoria, y entonces gritas, pero sólo por dentro. Y el eco de esos murmullos crea un Big-bang en tu interior hasta que caes desfallecido en la calma de una almohada.     
     Sucede que, a veces, anhelas una mujer simple y sencillamente para brindarle algunas letras, para abrazar su cintura, para morderle los labios, para recordarle lo hermosa que luce día con día. 
     Sucede que, a veces, te comparas con el Sol y lamentas el poco brillo que despides; o con la Luna, y te afliges por no tener ni un sólo verso dedicado a ti. Entonces, no queda más que ir con la cabeza a cuestas, deambulando entre sombras, sumergiéndote en tu figurilla ignominiosa. 
     Sucede que, a veces, tu alma tiende al exilio en espera de una futura reconstrucción, y yo, estoy en busca del primer andamio...


lunes, 28 de septiembre de 2015

Llámalo como quieras (II).

     Tropecé fuertemente y caí. No sólo había caído mi cuerpo sino que con él se vino abajo mi razón. Con la rodilla raspada y dolorida, mis ojos no podían despegarse de aquella mujer que caminaba al otro extremo de la calle. Ella, sin inmutarse, siguió su marcha hasta perderse en la esquina.
     Dí un salto para levantarme, con la ropa y los pensamientos alborotados. Me dispuse a alejarme cuando por accidente, logré ver que algo brillaba al límite de la rambla, debajo del último árbol. A paso lento, avancé hacia el objeto luminoso. Al llegar lo tomé en mis manos: era un collar extraño, de un encanto impresionante. Las grecas y los picos, aunque alineados, no quitaban lo amorfo de la pieza. Seguí observando cada detalle que en él encontraba, cuando un soplido gélido comenzó a salir de la figurilla. El frío era tan intenso que parecía quemar y, sin más, todo alrededor parecía cristalizarse...
     —Hola, ¿podrías devolverme mi collar?—. Sí, era ella. La sonrisa blanca y pura, los labios salvajes, la poca cordura que se podía mantener antes sus pechos, la cintura estrecha y las caderas infinitas, las piernas firmes y proporcionadas... Era ella.
     —¿Hola?
     —¡Ah! Perdón, perdón. Claro que sí, toma— dije entregándole el collar en las manos. Eran unas manos heladas, un lugar frío para un alma sola, y sin embargo, tan acogedor. Fui subiendo hasta topar con sus ojos, y el mundo dejó de girar, y la gravedad dejó de existir. El silencio cobró vida en los gritos de nuestras miradas y un estallido golpeó mi corazón. 
     No, esa mujer no podía pertenecer a este planeta, no a esta tragedia. 
     —Tienes razón, no puedo. 
     Había leído mi pensamiento. De su collar se desprendió un pico que en un instante se estiró. Dando giros feroces terminó en mi garganta y volví al suelo. 
     Y se alejó hasta eclipsarse en una explosión luminosa, mientras la sangre enervante fluía y fluía.
Y cerré los ojos...

.
  

viernes, 25 de septiembre de 2015

Ayotzinapa. El recuerdo del olvido.

     « Encontrar en México a un desaparecido, es como hallar una aguja en un pajar. Diariamente, en los últimos diez años, siete personas se han desvanecido en algún punto del territorio azteca. Familias en todo el país se topan con paredes normativas que en lugar de ayudarlos, frenan sus búsquedas (...) Después de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, en Iguala la gente comenzó a reunirse y vieron que tenían algo en común: todos tenían a alguien desaparecido».
                                                                          -Fragmento de reportaje del diario "El tiempo".    
  
El rostro de los oprimidos emite
aullidos de justicia


1.

     —¡Le dieron a uno!—. Los gritos de Aldo se volvieron mudos cuando una bala le atravesó la cabeza. La sangre corría a borbotones sobre su rostro deshabitado. Del otro lado, Julio César valientemente arrojó un escupitajo a la cara del policía que intentaba someterlo. Más tarde, lo hallarían desollado, con la piel y el alma desprendidas, y en lugar de ojos, un par de agujeros que escondían el secreto de la injusticia.
     —Ustedes se lo buscaron, eso les pasa por andar haciendo lo que hacen. 
     Los normalistas se acurrucaron temerosos en las patrullas aún sin entender lo que pasaba. ¿De dónde habían salido esos cabrones y por qué se los llevaban? Eran las 10:30 y los automóviles se alejaban de aquél sitio de Iguala con 43 estudiantes a bordo. La imagen de dos autobuses con los vidrios rotos y las llantas ponchadas se desvanecía entre la lejanía y la oscuridad...

2.

     —¿Quién me los va a entregar?— dijo "El Chucky" mientras llamaba por teléfono a "El Chino". No había más, los normalistas de Ayotzinapa ahora quedarían en manos del cártel de los 'Guerreros Unidos'.
     El encuentro sería en la Loma del Coyote, a la salida de Cocula. La tropa de policías municipales llegaron al lugar y dejaron a los escolares a su destino. Mientras Ríos Berber regresaba de la gasolinera de la calle Zaragoza, todo estaba decidido. 
     —Estos pendejos están dando mucha lata ¡Mátenlos!—. La orden del Chucky fue acatada al instante. Algunos tiros de gracia dieron con varios cuerpos en el suelo y otros más perecieron con golpes violentos y desalmados. Subieron los cadáveres a unas camionetas negras de vidrios polarizados y esperaron la llegada de Berber. Cuando este apareció, subieron a los vehículos y aceleraron.
     —Vamos a desaparecer a estos canijos 'Ayotzinapos'—...

3.

     La cena de los Abarca culminada con éxito, mientras a lo lejos, el humo lúgubre y cadavérico de los cuerpos calcinados borraba sus últimos rastros. El basurero de Cocula pasaba nuevamente a ser el cementerio de los desaparecidos...

"La masacre de Iguala tuvo el mismo efecto de cuando alguien 
quita de golpe la sábana blanca que oculta un cadáver putrefacto. 
El país volteó a mirar Guerrero y descubrió gusanos y un olor pestífero".

*Opinión adicional*
     Las movilizaciones en México, así como en otras partes del mundo siguen a flor de piel. Ha pasado un año desde la desaparición de 43 personas y la población sigue indignada. La cuestión es, que no sólo son los normalistas de Ayotzinapa, o los estudiantes del 68, o los indígenas de Acteal del 97. El problema va mucho más allá de estos crímenes y secretos que parecen infinitos. Así pues, creo que el conflicto es algo más profundo, y nace en nuestro ser. 
     ¿De qué nos sirven estos movimientos "revolucionarios", si a final de cuentas, nuestra cultura carece de verdaderos fundamentos para llegar a una evolución? ¿De qué nos sirve criticar al sistema si nosotros vamos tras de él como borregos sin voluntad? ¿Por qué criticamos la manera en que el presidente maneja al país, si nosotros no podemos manejarnos propiamente? Es cierto, el presidente no es el adecuado, el sistema es decadente y nuestra cultura tiene rasgos buenos pero... Aún existe gente que decide tirar su basura en donde se le antoja, aún hay alumnos que copian en sus exámenes y otros que sobornan a los profesores para tener una buena calificación, aún hay quien paga una "mordida" a un policía por cometer una infracción de tránsito, aún hay hijos que le faltan al respeto a sus padres y padres que abusan de sus hijos. Aún hay estudiantes que piden "paro de actividades" en sus escuelas únicamente para no tener clases, y otros que lo piden sin saber qué causa defienden. Aún hay gente que protesta por lo que sea para sentirse de 'izquierda'...
     Lo que el pueblo mexicano necesita es una Evolución y no una Revolución. Necesita borrar desigualdades pero respetar a quién merece alguna gratificación. Necesita borrar violencia, corrupción, homofobia agresiva, ideas sin argumentos, acciones sin pensamientos...
     Antes que el mundo, el cambio está en uno mismo. El cambio está en echarle más huevos, en mejorar en la escuela, en la familia, en la amistad, en la sociedad; el cambio está en aprender, en corregir lo equivocado, en la honestidad y la osadía ante los retos.
     ¡México tiene solución, y no está en manos del presidente!
     No, yo no me salvo de pertenecer a ese grupo de fallas sociales, pero mi proyecto hace tiempo que dio inicio, es difícil, pero sé que muchos de ustedes lo harán conmigo...
   


domingo, 20 de septiembre de 2015

Debo decirte que...

     Sí, la chica de los zapatos rojos lo ha hecho otra vez. Criminalmente me regaló una sonrisa que embriagaría a los mismísimos Dioses. Así, mientras el alcohol resbala sobre el plástico del vaso hasta desaparecer en la boca de mis compañeros, mientras la bola 13 cae en algún hoyo de la mesa de billar, mientras en la rockola suena "Vasos vacíos", todos mis pensamientos revolucionan a favor de esos labios, ¿Qué carajos haces aquí, mujer? ¡Tú deberías estar allá arriba, con Atenea, con Freya, con Isis, con Venus, y con todas esas que se dicen Diosas simplemente porque no conocen de tu existencia!
     Y es que no son tus caderas secretas ni tus senos mesurados, ni tu cuello seductor ni tus nalgas bien formadas. No, son tus mejillas de algodón, tu mirada hechicera, tus labios de arándano, pero sobre todo y ante todo, es tu presencia y el bálsamo que a su paso despide. Es tu esencia que me persigue cual fantasma hasta que llego a mi almohada y se mete en mis sueños, para darme al día siguiente un deleitoso despertar.
     ¿Será posible que me acompañes a uno de esos lugares a los que tus ojos me transportan? Si puedes y si quieres, yo puedo mostrarte uno que otro paraíso más.
     ¿Qué sería de mí si tomaras mi mano?
     ¿A dónde iría a parar mi alma después de que estalle con una caricia tuya?
     ¿Seguiré viviendo si...?
     ¡No lo soporto más! Debo decirte que...





viernes, 18 de septiembre de 2015

¡Gracias, amigos!

     En ocasiones me detengo un momento y me pregunto ¿estaré loco? Porque déjenme les cuento, mis amigos son tan espectaculares que parecen imaginarios.
     Me he separado de algunos y algunos más permanecen, pero a todos les agradezco sus instantes de compañía.
     Amistad es eso que te ilumina sin ser sol. Es eso que, sin ser tu sombra, te acompaña a todos lados aún cuando está ausente. Amistad es ese martillazo que te diste en el dedo y te hizo aprender que no debías caer en el mismo error. Es tu madre, tu padre, tu novia, tu hermano, el partido de fútbol en el patio de la escuela, las partidas de 'tazos', el juego de canicas, el girar del trompo.
     También están las pláticas de horas y horas, el hombro que te prestan para llorar, el abrazo que te acomoda el alma y los huesos, el cantar juntos, las peleas, los insultos.
     Es tan difícil escribirle a la amistad sabiendo que es el amor mismo. 
     En pocas palabras, no todo lo que brilla es oro, a veces, es sólo un amigo...



      
   

viernes, 11 de septiembre de 2015

Crónica de un árbol enamorado.

Un ruido entrecortado y crujiente se acercaba: era el sonido del motor de un automóvil aproximándose. El viento suspiraba dejando salir soplidos que movían mis hojas con serenidad tibia, muda, anónima. 
    El coche aparcó en la cabaña del lago y el zumbido cesó. De él bajaron un hombre alto y corpulento y una muchacha que irradiaba sensualidad y hermosura. Tomaron sus maletas y se adentraron en la choza. Minutos después, salieron entre carcajadas caminando hacia el lago. Se sentaron a las orillas y platicaron largo rato, hasta que sus miradas chocaron... La imagen de ellos se forjaba bella: dos seres cara a cara, entregándose el alma en un vistazo, mientras al fondo el sol se despedía entre las montañas y el agua cristalina reflejaba al cielo y sus arreboles.
     La claridad del día se desvaneció y la temperatura había bajado.
     —Tengo frío— dijo ella con voz dulce.
     —Vayamos adentro.
     Se levantaron y entraron a acurrucarse. 
     Y así, sin más, una puerta se cerró, un par de piernas se abrieron y dos corazones se ensamblaron.

     Hacia las seis de la mañana del día siguiente, aquella muchacha salió sin compañía. Extendió los brazos como recibiendo la brisa templada y comenzó a deambular. Paso a paso dibujaba elipses en el suelo sin tener conciencia de lo que hacía. Se dirigió hacia mí con una tranquilidad perturbadora y quedó absorta, observándome. Fue esa mirada incandescente de ojos color tamarindo que encendió cada centímetro de mi médula y ruborizó a las plantas cercanas. Postró sus manos sobre mi tronco y no pude evitar dar una severa sacudida, pero ella permaneció inmóvil, con las pupilas distantes y perdidas en lo que palpaban...
     —¿Qué haces?
     —Es increíble la perfección de la naturaleza, es tan pura y ajena a la frivolidad humana.
  —Mi abuelo siempre decía que nosotros somos seres perfectos en proceso de perfección. Compararnos con algo que creemos mejor es subestimar nuestro verdadero poder...
     No dijeron nada más, y horas después, se marcharon.


     Han pasado meses y ella simplemente se esfumó, han pasado meses y su aroma glorioso sigue impregnado en esta corteza decadente y mis ramas crecen cada vez que evocan su figura. ¿Esto es lo que los humanos llaman amor? 

lunes, 7 de septiembre de 2015

Mujer magnética.

     ...Un campo de fuerza rodeo el ambiente cuando mis ojos la vieron. Lentamente sentía como mi corazón golpeaba con firmeza y me empujaba a seguir caminando, mientras mis pies parecían responder a una energía magnética. Mi vista se nubló en una inefable oscuridad y quedó inmóvil.
     —Hola.
     Respondí el saludo mientras contemplaba lo increíblemente hermosa que lucía, con su chaqueta azul y blusa a rayas; su falda coqueta y mayas oscuras. Sus pupilas se tornaron de un negro intenso y brillante, y el cabello se acomodaba a la perfección. 
     Como imán, aquella silueta de colores me atraía sin intención. Mi cuerpo ya no obedecía órdenes, era un anarquista sumiso a corrientes de seducción y lascivia. 
     Fue un viaje infinito e inerte de tan sólo unos segundos; instantes de magnetismo en los que perdí mi ser, para depositarlo en donde no tiene futuro...



martes, 1 de septiembre de 2015

Se cierra el telón.

     11:59, el telón ya ha caído desde hace algunas horas y este actor se escabulle entre las sábanas y la oscuridad. Como cortina, la negrura inerte se apoderó de este lado del planeta mientras los grillos comienzan su concierto sinfónico recalcitrante. 
     Afuera, uno que otro adulto fuma un cigarrillo mientras sus hijos yacen dormidos en sus cálidas camas después de haberles leído un cuento. Los vecinos del apartamento de arriba gozan del sexo ameno, y yo, me encuentro sentado en un sillón sucio y malgastado escribiendo una sarta de estupideces que me sirven como túnel de escape hacia ese vacío impasible.
     Así, entre gemidos, olor de tabaco y sueños infantiles, mi noche parece alargarse con el silbido de un viento sordo y un bolígrafo incondicional... ¿Será que esta inopia me vuelve invisible? 
     En fin, mientras la ciudad se cae a pedazos junto con mi alma que aúlla silencios, tomaré un trago de amargas letras... ¡Salud!


domingo, 30 de agosto de 2015

¡Díganme que es mentira!


¿Alguna vez han viajado a lugar a donde no creyeron llegar jamás?
Yo sí, en el momento en el que topé con el iris de sus ojos...

En tan sólo unos instantes un mar de constelaciones diluviaron dentro de mi pecho, los planetas sincronizaron sus rutas y en todo el universo hubo eclipses que llenaron la totalidad de una oscuridad sosegada, fresca, penetrante.
Yo era un ser minúsculo ante la infinidad de un cielo encerrado entre pestañas. Sus ojos eran cárcel y yo malhechor; eran religión y yo ignorante sumiso; eran deidad y yo un simple mortal.
   
¡Díganme que esto es mentira! O de otra manera, no podré vivir sabiendo que existes y no te tengo, que existes y no te pertenezco...
¡Díganme que esto es mentira! 
O cuando menos, escondan a esa criminal que asesina las esperanzas que ella misma forja, que borra las huellas de un homicidio amoroso, cicatrizante... 


sábado, 29 de agosto de 2015

Pétalos de mujer.

     Después de los grandes rugidos del despertador, abrí los ojos. El cielo seguía ennegrecido y el viento frío traspasaba mi ventana abierta. Me acerqué al mirador y, con el dedo, dibujé un sol imaginario sobre los cristales empañados.¡Tan triste y solemne era su imagen!
     Cerré las persianas y regresé al sillón... ¿Cómo diablos había llegado ahí? Sin duda había sido una noche desaforada. Me puse mis zapatos color marrón y salí a caminar. 
     Las calles estaban desoladas y el aire helado erizaba mi piel. Un señor con portafolio atravesó la calle corriendo; seguramente llegaba tarde al trabajo. Mi marcha era lenta y apacible. Doblé a la derecha y seguí en dirección al parque Juárez. 
     El canto de los pájaros comenzaba a dar su orquesta acompañados de los primeros rayos de sol, que en nada se parecía a mi dibujo en la ventana. Me dirigí al banco que habitualmente ocupaba, cuando a lo lejos, me percaté de que alguien estaba allí. 
     Bajo el arco de rosas que rodeaban el banco, una mujer permanecía sentada e inmóvil. Vestía un escote que dejaba ver sus pechos relucientes y una minifalda ordinaria ¿Acaso no tenía frío? Toda ella era vulgaridad; el rímel mal colocado, el labial hasta las mejillas y el cabello alborotado. 
     —¿No te acercarás porque soy demasiado puta para un perfecto burgués? 
     —Buenos días señorita ¿No tiene frío? Permítame...— dije mientras le colocaba mi abrigo sobre su cuerpo congelado. Sorpresivamente no se negó. En tan sólo unos instantes se acurrucó entre mis brazos, y comenzó a llorar.
     Levantó la mirada enseñándome unos ojos cruelmente agrios, urgentes de auxilio. Sus labios eran como los pétalos de las rosas que nos acordonaban; resecos pero al mismo tiempo con un rojo vivo apasionante. Nuestras pupilas permanecieron intactas, observando a la infinidad del interior de su opuesta...
     Retiré algunos cabellos que cubrían su frente con tal delicadeza que parecía que fuera a romperse. Mi mano recorrió levemente su mejilla y dos universos se unieron... Sentí como mi cuerpo sufría una especie de tiros de aguijón, dolorosos pero inexplicablemente eufóricos. Sus besos simulaban espinas hirientes. Algo me decía que esa sensación ya la había vivido 
     ¡LA CHICA DEL METRO! Era ella, la que con un beso falso me había aniquilado y simultáneamente revivido...
     Un fuerte resoplido hizo que entreabriera los ojos. Ante mí, la figura de la muchacha de los besos calavera se desvanecía, hasta convertirse en un montón de pétalos de rosa. 
     Se había ido. La vi partir mientras poco a poco, observaba cómo mi cuerpo se transformaba en espinas hasta extinguirse mi forma humana...


miércoles, 26 de agosto de 2015

Un capítulo más.

      *Abro capítulo*

     No nos quedemos encerrados en la monotonía problemática de la frustración. Sonriamos y dejemos que la gente se pregunte por qué lo haces. Y, al final, que te siga y se acerque un poco a la utópica idea de la Felicidad...

     Día con día un capítulo más se escribe en este libro que poco a poco se consume, en años, en experiencias, en delicias. El tic-tac retumba en mi oído como diciendo: "¿Qué haces viviendo en la realidad?". No soy más que un cobarde que se limita a sobrevivir bajo las leyes de las matemáticas y la física; de la química y la lógica; pero ¿y luego? 
     ¡Qué monstruosamente destructiva resulta esta objetividad castrante y tediosa!
     ¡No! No quiero vivir bajo las normas científicas y sociales ¡Soy un poeta, carajo!
     ¡Quiero vivir en la metáfora, en los poemas de Benedetti, en la vulgaridad de Bukowski, en la complejidad de Nietszche! Pero sobre todo, quiero vivir en mis profundidades, en las hojas de este cuaderno que se desprenden diariamente en cuenta regresiva hacia la muerte. 

     Cierro los ojos y abro mi alma, paso las páginas y en ocasiones regreso, para leer el goce del primer beso, el dolor de los errores y el arrepentimiento de lo que no fue. ¿Qué hago metido en este cobarde sistema mediático de veracidades dolientes? Es hora de escapar, y de sumergirse en un naufragio voluntario al mundo inmaterial, a los sueños, a ese universo que se esconde dentro de la almohada.
    ¿Sabato?
    ¿Hesse?
    ¿Azuela?
    ¿King?
    ¿Serna?
    ¿En dónde están? ¡Llévenme con ustedes! ¡No quiero que se escriba un capítulo más para esta realidad corta-piernas, insuficiente y banal! 
     
    *Punto final* 
     


viernes, 21 de agosto de 2015

Y te destrozan.

 "Lo extraño es que no sólo llueve afuera,
otra lluvia enigmática y sin agua
nos toma por sorpresa/ y de sorpresa
llueve en el corazón/ llueve en el alma"
                                                         -Mario Benedetti 
Hay días en los que el cielo yace tirado en una tierra oscura y fría;
En los que mi capacidad de adaptación se extingue y da vida a un ambiente taciturno;
En los que la lluvia quema
Y la alegría hiere
Y la compañía me hace solitario...

Hay días en los que el cielo es gris y sólo eso, un cielo gris y sin estrellas;
En los que un cielo te mata con su indecisa nitidez.

Hay días que parecen interminables y te destrozan,
En los que el cielo se torna nublado,
Dejando al aire la esperanza de una lluvia reconfortante;

Hay días que parecen interminables y te destrozan,
En pedazos
Que luego han de camuflarse en un discreto intento de alegría.

Hay días en los que tu mejor compañía son un par de frases;
En los que la amistad no es más que una sombra
Y tus ayeres anhelos de tu tiempo presente...

Hay días en los que una sonrisa te destruye
Y una mirada te absorbe en un abismo lleno de demonios
Y unas piernas cesan la dureza.

Hay días que machacan tus esfuerzos
Y pudren la ilusión sangrante de autoestima,
Hay días que esfuman la calma chicha de tu alma
Y hacen rugir las voces de palabras penetrantes lastimeras.

Hay días que parecen interminables y te destrozan.
Y te destrozan.
Y te destrozan...



martes, 18 de agosto de 2015

Besos calavera.

Atravesé la primera puerta del cuarto vagón del metro como cada día. No había mucha gente pero aún así no encontré lugar para sentarme y, harto de la rutina, quise tirarme en el suelo.
     Me fue imposible, pues los lugares en que podía situarme sin estorbar ya estaban ocupados; en un lado un señor gordo y en el otro una chica de cabello rojizo tintado, borracha y sensual. Era delgada y de nariz aguileña, de unos ojos bellos escondidos entre la maraña de cabello que le cubría el rostro. Estaba perdida bajo los efectos del alcohol pero aún con ello podía actuar como una simple muchacha rebelde...
     —¿Me veo bien?— le dijo a su acompañante.
     —Sí— respondió él enseguida, como por compromiso.
     —¿Por qué chingados no le gusto a ese cabrón? ¡Moriría por ser su chica! ¿Me veo bien? ¿Ya te dije que lo veré hoy? ¡Tengo que verme linda!
     Y, diciendo esto, sacó de su bolso utensilios de maquillaje que intentó colocarse en la cara tontamente, pues su borrachera y el movimiento del tren le impedía hacer bien el trabajo.
     —¡A la mierda! ¡Si me va a querer que me quiera como soy! ¡Que me quiera borracha, fachosa y fea! ¿Acaso eso no deben hacer los amores de nuestras vidas?— dijo, y volteó la mirada hacia mí, sorprendiéndome.
     —Claro— Respondí. En realidad mi respuesta pudo haber sido: "No mi amiga, las personas no te quieren en tus defectos, te 'soportan'. Porque se puede amar para siempre pero no a cada instante. Y es ese amor por las virtudes (que nosotros creemos virtudes) el que nos hace quedarnos a sufrir en los desperfectos..." Me detuve en mi pensamiento, pues no tenía caso intentar explicárselo a un borracho que el día de mañana no se acordaría ni siquiera de que te conoció o de que viajó en metro.
     —¿Me veo bien?— Volvió a preguntar, pero ahora dirigida hacia mí. 
     —Te ves preciosa. 
     Y era verdad, detrás de esos vicios había un rostro estético y encantador.
     —¿Tú me querrías así?
     —Si fueras el amor de mi vida, claro (Claro que te soportaría así, más no te amaría así)...
     Los siguientes minutos se pasaron entre trivialidades y risas. A mí cuando menos me había servido para relajarme un poco de esa frustración que cargaba. Al llegar a la estación 'Atlalilco' ella se despidió de su amigo y, antes de bajar del vagón, besó la palma de su mano y después la colocó en mi mejilla derecha:
     —Muchas gracias guapo— me dijo con una sonrisa mientras se alejaba entre la multitud. 
     Todo mi cuerpo quedó estático, el corazón quieto y las palabras muertas. La fascinación no fue el beso sino su efecto; no era un beso normal, ni mucho menos un beso de amor. ¡No! Fue un beso de falsedad sincera, un roce eléctrico tan ficticio como la existencia de Dios y tan honesto y real como la banal satisfacción que en mí produjo. 
     Fue un beso calavera, de eso no había duda; fue un beso calavera que me acercó a la muerte con la misma intensidad con que me devolvió la vida. 
     ¡Fue un beso de alma esquelética que rasgaba con dolor placentero!



sábado, 15 de agosto de 2015

15 días sin ti.

Sábado 1 de Agosto.
     La historia se ha acabado, pero una chispa sigue con vida...


Sábado 1 de Agosto, por la noche.

      La almohada traicionera volcó la paz que la noche me había obsequiado. 


Domingo 2 de Agosto.

     Este amor es veneno medicinal.


Lunes 3 de Agosto.

     ¿Mentiroso yo?

Martes 4 de Agosto.
     ¿Cómo explicarte que si nunca te dediqué un escrito es porque tú mereces algo más que esta bazofia? ¿Cómo explicarte que si no te mire a los ojos fue porque, sí lo hacía, simplemente no hubiera podido alejarme de ti, de mi dolor?

Miércoles 5 de Agosto.
     ¡Qué egoísta soy! Sin duda, porque al día de hoy me sigue doliendo que me llamaras mentiroso. También duele mi partida, porque fue mía, porque tú querías que me quedara. Pero es lo mejor, para mí, por lo menos (¿Ves como soy egoísta?). Porque necesito ser feliz, porque a tu lado no hago más que menospreciarme, porque a tu lado la dicha se hizo inexistente. Ojalá me hubiera bastado con tu presencia espiritual, porque para eso estuviste perfecta, siempre estabas. Pero no. Lo que yo necesito es un presencia completa, una presencia espiritual y física, que me acompañe y me haga sentir protegido, cuidado, querido. ¡No soy mentiroso! Te juro que no me mereces, te juro que soy demasiado poco hombre para ti, para tu maravillosa compañía. 
     Probablemente me verás con otras mujeres, besándolas, abrazándolas, queriéndolas, pero nunca, nunca, amándolas. Porque este amor es tuyo, aún te pertenece y permanece exclusivo a tu cuerpo, a tu sonrisa, a tus piernas, tus ojos, tu mirada, tus labios, mi amor...
     Sigo siendo inmaduro, simplemente no me atraen los compromisos. ¡Yo quiero ser libre! O cuando menos, sentirme libre. No cariño, el amor no se trata de sacrificios. El amor no requiere más que tacto, comunicación, AMISTAD; algo de lo que nos olvidamos completamente. 
     "No me voy, me alejo para ver mejor", entiéndelo.


     ¿Sabes? Intenté escribirle a alguien más, pero resultó un desastre. "¿cuál es tu nombre?" es el título que le di al escrito dedicado al la chica más linda de la escuela, pero es porquería. Es porquería porque no escribí con el corazón como lápiz, sino con cincel en piedra dura, fría y vacía. 

     "No importa a quién le escriba, mis versos tendrán siempre algo de ti", dijo Leunam probablemente un día en que estaba en mis zapatos (o más bien yo estoy ahora en los suyos). Y es cierto, tú siempre estarás viva aquí, en mi mente, aquí en mis notas, aquí en mi pecho, aquí en estos folios que se extinguirán de viejos en alguna caja que contendrá mis más preciados recuerdos.
     Estarás viva, lo estuviste en "Mensajes de mi almohada", en "Prenderemos fuego al cielo"; y en "Metamorfosis" también. 
     Después de todo, para ti ha sido lo mejor de mí, que no es más que lo mejor de lo peor. 
     
     Dejo al aire muchas palabras, que tienen que quemarse pues no son más que sueños rotos.


Jueves 6 de Agosto.

     Son las 4:12 de la madrugada. Me desperté excitado por un sueño de lo más exquisito: Mi trabajo no era el de un gestor de cobranza, sino el de un poeta que le llamaba a las personas para recitarles poesía. La mayoría de la gente me decía "Es número equivocado" pero terminaban escuchando gustosos, incluso había algunos que deseaban que me equivocase de número para dedicarles algunos versos. ¡Era hermoso, verdaderamente hermoso! 
     Y ahora me despierto e inmediatamente pienso en ti. ¿Te agradaría que te llamara sólo para recitarte un poco de poesía, un poco de todo eso que te pertenece? Probablemente no, pero tampoco sería correcto...
     En fin, es el día seis y aún te amo.


Viernes 7 de Agosto.

     Han pasado tan sólo unos minutos después de medianoche y ha comenzado a llover. Tú estás aquí, a mi lado, en mi cama; teniendo la noche que siempre anhelamos...
     Y tú estás aquí, inanimadamente, porque sólo así no dueles. 

Sábado 8 de Agosto.
     Aunque el alma sangre, aunque mis manos te imploren, hay una paz inquieta que me permite decir: Soy dichoso, soy feliz...


Domingo 9 de Agosto.

      Aún faltan unos minutos para que sea domingo pero no puedo esperar para escribirte esto: ¡Te amo! Pero éste, querida, este es un amor sano...


Lunes 10 de Agosto.

     ¡Cuántas ganas de besarte! Pero me siento bien, como siempre quise, y si tengo que soportar la tentación de tomar tus labios...lo haré. ¡Dios mío! Estoy que reviento de alegría...


Martes 11 de Agosto.

    Hoy no tengo nada que decirte. ¿Será porque no nos vimos?


Miércoles 12 de Agosto.

     Te apareciste mientras dormía y, de todas las locuras que hice, besarte fue la más atroz. ¿Te lo imaginas? ¡Fue una locura, te lo digo!
     ¿Sabes por qué ese día no te miré a los ojos? Porque en mi sueño lo hice y caí perdido en tu encanto que no es más que mi propia miseria...


Jueves 13 de Agosto.

     ...


Viernes 14 de Agosto.

     Por alguna razón ahora todos notan mi sonrisa ¿será porque nos separamos? Creo que en verdad me hizo bien. Te sigo extrañando, pero es algo con lo que puedo vivir. Hoy mi sonrisa se desvaneció por unas horas. Afortunadamente no era más que cansancio por lo poco que he dormido...


Sábado 15 de Agosto.

     El día apenas comienza y las revoluciones en mi cabeza ya hacen sus manifestaciones y guerrillas. El día de hoy, querida, estaríamos cumpliendo un mes más de relación, pero no. Recibí la quincena y lo primero que pensé fue en reparar el collar que me regalaste, desafortunadamente lo he perdido...
     ¡Gracias!
     Gracias por esos besos que endulzaron mis labios;
     Gracias por esa sonrisa que me hacía creer en la mía;
     Gracias por tus caricias y el calor de tu cuerpo que quedan grabados en mis pulgares;
     Gracias por formar parte de este libro de aventuras que parece interminable;
     Pero sobre todo. gracias por dejarme ir...
     ¡Gracias, te amo!