domingo, 30 de agosto de 2015

¡Díganme que es mentira!


¿Alguna vez han viajado a lugar a donde no creyeron llegar jamás?
Yo sí, en el momento en el que topé con el iris de sus ojos...

En tan sólo unos instantes un mar de constelaciones diluviaron dentro de mi pecho, los planetas sincronizaron sus rutas y en todo el universo hubo eclipses que llenaron la totalidad de una oscuridad sosegada, fresca, penetrante.
Yo era un ser minúsculo ante la infinidad de un cielo encerrado entre pestañas. Sus ojos eran cárcel y yo malhechor; eran religión y yo ignorante sumiso; eran deidad y yo un simple mortal.
   
¡Díganme que esto es mentira! O de otra manera, no podré vivir sabiendo que existes y no te tengo, que existes y no te pertenezco...
¡Díganme que esto es mentira! 
O cuando menos, escondan a esa criminal que asesina las esperanzas que ella misma forja, que borra las huellas de un homicidio amoroso, cicatrizante... 


sábado, 29 de agosto de 2015

Pétalos de mujer.

     Después de los grandes rugidos del despertador, abrí los ojos. El cielo seguía ennegrecido y el viento frío traspasaba mi ventana abierta. Me acerqué al mirador y, con el dedo, dibujé un sol imaginario sobre los cristales empañados.¡Tan triste y solemne era su imagen!
     Cerré las persianas y regresé al sillón... ¿Cómo diablos había llegado ahí? Sin duda había sido una noche desaforada. Me puse mis zapatos color marrón y salí a caminar. 
     Las calles estaban desoladas y el aire helado erizaba mi piel. Un señor con portafolio atravesó la calle corriendo; seguramente llegaba tarde al trabajo. Mi marcha era lenta y apacible. Doblé a la derecha y seguí en dirección al parque Juárez. 
     El canto de los pájaros comenzaba a dar su orquesta acompañados de los primeros rayos de sol, que en nada se parecía a mi dibujo en la ventana. Me dirigí al banco que habitualmente ocupaba, cuando a lo lejos, me percaté de que alguien estaba allí. 
     Bajo el arco de rosas que rodeaban el banco, una mujer permanecía sentada e inmóvil. Vestía un escote que dejaba ver sus pechos relucientes y una minifalda ordinaria ¿Acaso no tenía frío? Toda ella era vulgaridad; el rímel mal colocado, el labial hasta las mejillas y el cabello alborotado. 
     —¿No te acercarás porque soy demasiado puta para un perfecto burgués? 
     —Buenos días señorita ¿No tiene frío? Permítame...— dije mientras le colocaba mi abrigo sobre su cuerpo congelado. Sorpresivamente no se negó. En tan sólo unos instantes se acurrucó entre mis brazos, y comenzó a llorar.
     Levantó la mirada enseñándome unos ojos cruelmente agrios, urgentes de auxilio. Sus labios eran como los pétalos de las rosas que nos acordonaban; resecos pero al mismo tiempo con un rojo vivo apasionante. Nuestras pupilas permanecieron intactas, observando a la infinidad del interior de su opuesta...
     Retiré algunos cabellos que cubrían su frente con tal delicadeza que parecía que fuera a romperse. Mi mano recorrió levemente su mejilla y dos universos se unieron... Sentí como mi cuerpo sufría una especie de tiros de aguijón, dolorosos pero inexplicablemente eufóricos. Sus besos simulaban espinas hirientes. Algo me decía que esa sensación ya la había vivido 
     ¡LA CHICA DEL METRO! Era ella, la que con un beso falso me había aniquilado y simultáneamente revivido...
     Un fuerte resoplido hizo que entreabriera los ojos. Ante mí, la figura de la muchacha de los besos calavera se desvanecía, hasta convertirse en un montón de pétalos de rosa. 
     Se había ido. La vi partir mientras poco a poco, observaba cómo mi cuerpo se transformaba en espinas hasta extinguirse mi forma humana...


miércoles, 26 de agosto de 2015

Un capítulo más.

      *Abro capítulo*

     No nos quedemos encerrados en la monotonía problemática de la frustración. Sonriamos y dejemos que la gente se pregunte por qué lo haces. Y, al final, que te siga y se acerque un poco a la utópica idea de la Felicidad...

     Día con día un capítulo más se escribe en este libro que poco a poco se consume, en años, en experiencias, en delicias. El tic-tac retumba en mi oído como diciendo: "¿Qué haces viviendo en la realidad?". No soy más que un cobarde que se limita a sobrevivir bajo las leyes de las matemáticas y la física; de la química y la lógica; pero ¿y luego? 
     ¡Qué monstruosamente destructiva resulta esta objetividad castrante y tediosa!
     ¡No! No quiero vivir bajo las normas científicas y sociales ¡Soy un poeta, carajo!
     ¡Quiero vivir en la metáfora, en los poemas de Benedetti, en la vulgaridad de Bukowski, en la complejidad de Nietszche! Pero sobre todo, quiero vivir en mis profundidades, en las hojas de este cuaderno que se desprenden diariamente en cuenta regresiva hacia la muerte. 

     Cierro los ojos y abro mi alma, paso las páginas y en ocasiones regreso, para leer el goce del primer beso, el dolor de los errores y el arrepentimiento de lo que no fue. ¿Qué hago metido en este cobarde sistema mediático de veracidades dolientes? Es hora de escapar, y de sumergirse en un naufragio voluntario al mundo inmaterial, a los sueños, a ese universo que se esconde dentro de la almohada.
    ¿Sabato?
    ¿Hesse?
    ¿Azuela?
    ¿King?
    ¿Serna?
    ¿En dónde están? ¡Llévenme con ustedes! ¡No quiero que se escriba un capítulo más para esta realidad corta-piernas, insuficiente y banal! 
     
    *Punto final* 
     


viernes, 21 de agosto de 2015

Y te destrozan.

 "Lo extraño es que no sólo llueve afuera,
otra lluvia enigmática y sin agua
nos toma por sorpresa/ y de sorpresa
llueve en el corazón/ llueve en el alma"
                                                         -Mario Benedetti 
Hay días en los que el cielo yace tirado en una tierra oscura y fría;
En los que mi capacidad de adaptación se extingue y da vida a un ambiente taciturno;
En los que la lluvia quema
Y la alegría hiere
Y la compañía me hace solitario...

Hay días en los que el cielo es gris y sólo eso, un cielo gris y sin estrellas;
En los que un cielo te mata con su indecisa nitidez.

Hay días que parecen interminables y te destrozan,
En los que el cielo se torna nublado,
Dejando al aire la esperanza de una lluvia reconfortante;

Hay días que parecen interminables y te destrozan,
En pedazos
Que luego han de camuflarse en un discreto intento de alegría.

Hay días en los que tu mejor compañía son un par de frases;
En los que la amistad no es más que una sombra
Y tus ayeres anhelos de tu tiempo presente...

Hay días en los que una sonrisa te destruye
Y una mirada te absorbe en un abismo lleno de demonios
Y unas piernas cesan la dureza.

Hay días que machacan tus esfuerzos
Y pudren la ilusión sangrante de autoestima,
Hay días que esfuman la calma chicha de tu alma
Y hacen rugir las voces de palabras penetrantes lastimeras.

Hay días que parecen interminables y te destrozan.
Y te destrozan.
Y te destrozan...



martes, 18 de agosto de 2015

Besos calavera.

Atravesé la primera puerta del cuarto vagón del metro como cada día. No había mucha gente pero aún así no encontré lugar para sentarme y, harto de la rutina, quise tirarme en el suelo.
     Me fue imposible, pues los lugares en que podía situarme sin estorbar ya estaban ocupados; en un lado un señor gordo y en el otro una chica de cabello rojizo tintado, borracha y sensual. Era delgada y de nariz aguileña, de unos ojos bellos escondidos entre la maraña de cabello que le cubría el rostro. Estaba perdida bajo los efectos del alcohol pero aún con ello podía actuar como una simple muchacha rebelde...
     —¿Me veo bien?— le dijo a su acompañante.
     —Sí— respondió él enseguida, como por compromiso.
     —¿Por qué chingados no le gusto a ese cabrón? ¡Moriría por ser su chica! ¿Me veo bien? ¿Ya te dije que lo veré hoy? ¡Tengo que verme linda!
     Y, diciendo esto, sacó de su bolso utensilios de maquillaje que intentó colocarse en la cara tontamente, pues su borrachera y el movimiento del tren le impedía hacer bien el trabajo.
     —¡A la mierda! ¡Si me va a querer que me quiera como soy! ¡Que me quiera borracha, fachosa y fea! ¿Acaso eso no deben hacer los amores de nuestras vidas?— dijo, y volteó la mirada hacia mí, sorprendiéndome.
     —Claro— Respondí. En realidad mi respuesta pudo haber sido: "No mi amiga, las personas no te quieren en tus defectos, te 'soportan'. Porque se puede amar para siempre pero no a cada instante. Y es ese amor por las virtudes (que nosotros creemos virtudes) el que nos hace quedarnos a sufrir en los desperfectos..." Me detuve en mi pensamiento, pues no tenía caso intentar explicárselo a un borracho que el día de mañana no se acordaría ni siquiera de que te conoció o de que viajó en metro.
     —¿Me veo bien?— Volvió a preguntar, pero ahora dirigida hacia mí. 
     —Te ves preciosa. 
     Y era verdad, detrás de esos vicios había un rostro estético y encantador.
     —¿Tú me querrías así?
     —Si fueras el amor de mi vida, claro (Claro que te soportaría así, más no te amaría así)...
     Los siguientes minutos se pasaron entre trivialidades y risas. A mí cuando menos me había servido para relajarme un poco de esa frustración que cargaba. Al llegar a la estación 'Atlalilco' ella se despidió de su amigo y, antes de bajar del vagón, besó la palma de su mano y después la colocó en mi mejilla derecha:
     —Muchas gracias guapo— me dijo con una sonrisa mientras se alejaba entre la multitud. 
     Todo mi cuerpo quedó estático, el corazón quieto y las palabras muertas. La fascinación no fue el beso sino su efecto; no era un beso normal, ni mucho menos un beso de amor. ¡No! Fue un beso de falsedad sincera, un roce eléctrico tan ficticio como la existencia de Dios y tan honesto y real como la banal satisfacción que en mí produjo. 
     Fue un beso calavera, de eso no había duda; fue un beso calavera que me acercó a la muerte con la misma intensidad con que me devolvió la vida. 
     ¡Fue un beso de alma esquelética que rasgaba con dolor placentero!



sábado, 15 de agosto de 2015

15 días sin ti.

Sábado 1 de Agosto.
     La historia se ha acabado, pero una chispa sigue con vida...


Sábado 1 de Agosto, por la noche.

      La almohada traicionera volcó la paz que la noche me había obsequiado. 


Domingo 2 de Agosto.

     Este amor es veneno medicinal.


Lunes 3 de Agosto.

     ¿Mentiroso yo?

Martes 4 de Agosto.
     ¿Cómo explicarte que si nunca te dediqué un escrito es porque tú mereces algo más que esta bazofia? ¿Cómo explicarte que si no te mire a los ojos fue porque, sí lo hacía, simplemente no hubiera podido alejarme de ti, de mi dolor?

Miércoles 5 de Agosto.
     ¡Qué egoísta soy! Sin duda, porque al día de hoy me sigue doliendo que me llamaras mentiroso. También duele mi partida, porque fue mía, porque tú querías que me quedara. Pero es lo mejor, para mí, por lo menos (¿Ves como soy egoísta?). Porque necesito ser feliz, porque a tu lado no hago más que menospreciarme, porque a tu lado la dicha se hizo inexistente. Ojalá me hubiera bastado con tu presencia espiritual, porque para eso estuviste perfecta, siempre estabas. Pero no. Lo que yo necesito es un presencia completa, una presencia espiritual y física, que me acompañe y me haga sentir protegido, cuidado, querido. ¡No soy mentiroso! Te juro que no me mereces, te juro que soy demasiado poco hombre para ti, para tu maravillosa compañía. 
     Probablemente me verás con otras mujeres, besándolas, abrazándolas, queriéndolas, pero nunca, nunca, amándolas. Porque este amor es tuyo, aún te pertenece y permanece exclusivo a tu cuerpo, a tu sonrisa, a tus piernas, tus ojos, tu mirada, tus labios, mi amor...
     Sigo siendo inmaduro, simplemente no me atraen los compromisos. ¡Yo quiero ser libre! O cuando menos, sentirme libre. No cariño, el amor no se trata de sacrificios. El amor no requiere más que tacto, comunicación, AMISTAD; algo de lo que nos olvidamos completamente. 
     "No me voy, me alejo para ver mejor", entiéndelo.


     ¿Sabes? Intenté escribirle a alguien más, pero resultó un desastre. "¿cuál es tu nombre?" es el título que le di al escrito dedicado al la chica más linda de la escuela, pero es porquería. Es porquería porque no escribí con el corazón como lápiz, sino con cincel en piedra dura, fría y vacía. 

     "No importa a quién le escriba, mis versos tendrán siempre algo de ti", dijo Leunam probablemente un día en que estaba en mis zapatos (o más bien yo estoy ahora en los suyos). Y es cierto, tú siempre estarás viva aquí, en mi mente, aquí en mis notas, aquí en mi pecho, aquí en estos folios que se extinguirán de viejos en alguna caja que contendrá mis más preciados recuerdos.
     Estarás viva, lo estuviste en "Mensajes de mi almohada", en "Prenderemos fuego al cielo"; y en "Metamorfosis" también. 
     Después de todo, para ti ha sido lo mejor de mí, que no es más que lo mejor de lo peor. 
     
     Dejo al aire muchas palabras, que tienen que quemarse pues no son más que sueños rotos.


Jueves 6 de Agosto.

     Son las 4:12 de la madrugada. Me desperté excitado por un sueño de lo más exquisito: Mi trabajo no era el de un gestor de cobranza, sino el de un poeta que le llamaba a las personas para recitarles poesía. La mayoría de la gente me decía "Es número equivocado" pero terminaban escuchando gustosos, incluso había algunos que deseaban que me equivocase de número para dedicarles algunos versos. ¡Era hermoso, verdaderamente hermoso! 
     Y ahora me despierto e inmediatamente pienso en ti. ¿Te agradaría que te llamara sólo para recitarte un poco de poesía, un poco de todo eso que te pertenece? Probablemente no, pero tampoco sería correcto...
     En fin, es el día seis y aún te amo.


Viernes 7 de Agosto.

     Han pasado tan sólo unos minutos después de medianoche y ha comenzado a llover. Tú estás aquí, a mi lado, en mi cama; teniendo la noche que siempre anhelamos...
     Y tú estás aquí, inanimadamente, porque sólo así no dueles. 

Sábado 8 de Agosto.
     Aunque el alma sangre, aunque mis manos te imploren, hay una paz inquieta que me permite decir: Soy dichoso, soy feliz...


Domingo 9 de Agosto.

      Aún faltan unos minutos para que sea domingo pero no puedo esperar para escribirte esto: ¡Te amo! Pero éste, querida, este es un amor sano...


Lunes 10 de Agosto.

     ¡Cuántas ganas de besarte! Pero me siento bien, como siempre quise, y si tengo que soportar la tentación de tomar tus labios...lo haré. ¡Dios mío! Estoy que reviento de alegría...


Martes 11 de Agosto.

    Hoy no tengo nada que decirte. ¿Será porque no nos vimos?


Miércoles 12 de Agosto.

     Te apareciste mientras dormía y, de todas las locuras que hice, besarte fue la más atroz. ¿Te lo imaginas? ¡Fue una locura, te lo digo!
     ¿Sabes por qué ese día no te miré a los ojos? Porque en mi sueño lo hice y caí perdido en tu encanto que no es más que mi propia miseria...


Jueves 13 de Agosto.

     ...


Viernes 14 de Agosto.

     Por alguna razón ahora todos notan mi sonrisa ¿será porque nos separamos? Creo que en verdad me hizo bien. Te sigo extrañando, pero es algo con lo que puedo vivir. Hoy mi sonrisa se desvaneció por unas horas. Afortunadamente no era más que cansancio por lo poco que he dormido...


Sábado 15 de Agosto.

     El día apenas comienza y las revoluciones en mi cabeza ya hacen sus manifestaciones y guerrillas. El día de hoy, querida, estaríamos cumpliendo un mes más de relación, pero no. Recibí la quincena y lo primero que pensé fue en reparar el collar que me regalaste, desafortunadamente lo he perdido...
     ¡Gracias!
     Gracias por esos besos que endulzaron mis labios;
     Gracias por esa sonrisa que me hacía creer en la mía;
     Gracias por tus caricias y el calor de tu cuerpo que quedan grabados en mis pulgares;
     Gracias por formar parte de este libro de aventuras que parece interminable;
     Pero sobre todo. gracias por dejarme ir...
     ¡Gracias, te amo!



     

domingo, 9 de agosto de 2015

Elena.

     Me dejó con un sabor delicado en los labios, con los brazos abiertos en la espera de un abrazo más y un aroma cítrico impregnado en mi ropa deshilachada...


     

     ¿Cuántos años tiene que no te veo? ¿Cinco? ¿Seis? En fin. Hoy tu silueta apareció en algún lugar de mi cerebro, allí donde decidiste quedarte todo este tiempo, allí donde quedó marcada tu esencia.
     No cabe duda que tu hábitat natural son los laberintos sin salida de mis recuerdos, de mis bellos recuerdos.
     Hoy, recapitulé la historia de nuestra amistad: En la escuela Primaria nos odiábamos, tanto como sólo un infante puede odiar a su archienemigo. ¿Te acuerdas? Esas mini-peleas cada vez que salíamos al patio del colegio para practicar la marcha de la escolta...
     Y luego entramos a la Secundaria. Recuerdo tu rostro disgustado cuando supiste que estábamos en el mismo salón e incluso en el mismo taller de Informática.
¿Qué le íbamos a hacer? Claro, dar un giro de 360°. Repentinamente nos convertimos en los mejores amigos y, en algunos momentos de locura, chocamos nuestros labios en varias ocasiones.
Pero no son tus besos los que extraño, sino tus abrazos, tu compañía excelsa. ¡Amiga mía! ¿Volverás algún día?
     ¡Te necesito! Necesito tu amistad, necesito de ese don tuyo para hacerme sentir bien. ¡Tú eres la única amiga que quiero, tú, Elena, era la chica que puede atender mis penares!
     ¡Vuelve! Quiero conocer a tu hijo. Quiero platicar contigo, reír, regañar tus tonterías y tú las mías. No importa tu abandono en el pasado, ni el que me ignoraras la última vez que nos vimos, quiero que vuelvas, aunque sea por unos minutos, porque te necesito. Amistades como la tuya no he podido encontrar...
     Antes me bastaba con olfatear tu chaqueta que hasta hoy conservo, pero el aroma se ha desvanecido, se ha perdido como yo en este mundo, sin ti.
     ¡AMIGA, VUELVE! Por favor, por mí, porque quiero compartir, contigo, este éxtasis que me invade, esta euforia insistente... Vamos... sé que quieres...


   



sábado, 8 de agosto de 2015

Aire y tiempo.

     Es casi medianoche y comienzo a garabatear un himno a tu recuerdo. ¿Sabes? Es algo complicado, porque no encuentro las palabras precisas ¿Qué decir si ya todo lo he dicho? El problema es que me he dedicado a escribirle a cualquiera y me he quedado sin versos para ti. 
     ¡Ya sé! Hablemos del aire, ese medio de transporte que mis caricias utilizan para llegar a ti. 
Sí, sí, hablemos del aire y lo que trae consigo; el polvo, las hojas del otoño, los cabellos ondulantes y las faldas levantadas y las piernas descubiertas y las bufandas y los abrigos... Y tu aroma.
Hablemos del aire que, cuando es frío, nos regala las mañanas de café y chocolate caliente, o las tardes de películas y paseos por el parque, o las noches de sexo y de amor... 
¿Amor? (Ya apareciste);
¿Me escuchas? (Quisiera que lo hicieras);
¿Me lees? (Deberías, y no hablo de mis textos, sino de mi piel);
¡Basta! ¡Esto no es arte, esto no es el homenaje que mereces!
     ¿El tiempo? Muchos dicen que son amigos del tiempo pero...¡No! Él ni siquiera existe cuando tú estás cerca. A ese maldito se le ocurre desaparecer cuando me miras. A ese maldito se le ocurre huir para no caer rendido a tu sonrisa como yo. A ese maldito se le ocurre abandonarme justo cuando me abrazas ¿Qué clase de amigo es ese? 
Aunque, pensándolo bien, ¡qué bueno que me deje a solas contigo! Inmóvil, con el corazón estallando y los sentimientos al aire (¡Ah! después de todo, el aire también encaja), pero contigo...
Aire y tiempo ¿Algún día conspirarán a mi favor?
Digo, si me dieran la dicha de un beso tuyo empapado en viento, mientras el tiempo se detiene a observar y aplaudir ¿Qué más podría pedir? Claro, que sea verdad...


P.D. No te maquilles, mujer. Te ves hermosa pero te prefiero natural, al fin y al cabo, el aire, el tiempo y yo, sabemos quién eres...




jueves, 6 de agosto de 2015

Etiquetas.

     Era una chica excepcional. En todos mis días de soledad contemplativa no había visto nada igual. 
     Estaba sentado, como siempre, en la roca del sexto árbol de la cuarta fila del parque de la zona. Tenía en mis manos un cuaderno y un lápiz, la compañía suficiente para estas tardes de verano. No podía dibujar, todos mis trazos carecían de sentido y calidad.  
     El grafito del lápiz y el migajón de la goma se desgastaban más y más; no había nada que los satisficiera. Mi mirada se dirigía como cada tarde hacia el Oeste, esperando el acto de retirada y despedida del Sol. 
     Justo cuando el espectáculo de occidente se suscitaba, cuando estaba en su clímax total y otorgaba el más exquisito paisaje en tonos naranjas desvanecidos, justo ahí, decidí cambiar la rutina. Justo en ese momento le di la espalda a la belleza, y cuando mis ojos se situaron al frente, le di la cara a la perfección. 
     La noche se había esclarecido, de pronto, de este lado del parque, todo brillaba. Parada sobre la vereda, absorta y dedicada a observar, una chica permanecía inmóvil, en silencio. Vestía un suéter ocre, una blusa floreada y unos jeans oscuros. Irradiaba misterio, hermosura, pero sobre todo misterio. Salió de su posición y caminó hacia un árbol de tronco grueso, donde permaneció estática, mirando hacia la oscuridad ¿Acaso no sabía que la luz estaba de su lado, dentro de ella? 
     Sus ojos cayeron en mí, eran profundos y penetrantes, dulces y coquetos. Inmediatamente me di cuenta de que no me veía a mí, sino a la presencia inanimada de un sueño, un anhelo, o un pensamiento. El tronco a sus espaldas se había encorvado como haciendo reverencia y a su alrededor algunas hojas reposaban. 
     La seguí con las pupilas dilatadas: no parecía pertenecer a ningún grupo, a ningún estereotipo. Era diferente, excepcional, infinita. Y entonces caí en cuenta; aquellas hojas caídas a su alrededor eran como etiquetas. Estaba la etiqueta de religión y la de ateísmo; la de skates y la de rockstars; la de intelectuales y la de desentendidos; y todas yacían en el suelo, fuera de ella. Porque ella era todo y nada, oscuridad y luz, misterio y verdad. Era todo y nada, y más que todo y más que nada,.
     Era ella, y con eso bastaba. Era ella y yo ya no era. Era ella. Era ella...


martes, 4 de agosto de 2015

¿Cuál es tu nombre?

     Delgada. Delgada y firme. ¿Cuál es tu nombre? ¿Eres real? 

     El suelo estaba frío, duro, no tanto como yo en ese instante, pero era frío y duro. Todo parecía mentira; las personas, las voces, los murmullos, los edificios, la esperanza, mi existencia. ¿Cómo es que vine a parar aquí? ¿En qué momento me metí en este mundo de Melancolía, de poetas y escritores que se dedican al suicidio diario a través de las letras? 
     La tarde estaba hundida en mares de calor, y eso me desesperaba aún más. ¿Dónde estaban las nubes y su llanto eufórico, reconfortante? Los estudiantes caminaban de aquí para allá, en grupos, a carcajadas. Algunos paseaban taciturnos, quizá pensando las mismas nimiedades dolientes que yo. 
     Allá, a lo lejos, una chica de piernas largas andaba coqueta y linda. Acullá una pareja se besaba apasionada e intensamente. Y aquí, yo observaba, callaba y observaba. Ni siquiera pude mirar al cielo; tanta belleza me hubiera puesto aún más nostálgico de mis tantas carencias.
     Cerré los ojos.
     Cerré los ojos.
     Cerré los ojos y abrí los labios, y mostré una sonrisa ¿qué más podía hacer?
     Abrí los ojos.
     Abrí los ojos.
     Abrí los ojos y cerré la boca y abrí los ojos aún más. Ese andar, esas piernas, ese cabello ¿quién eres? Detuve mi mirada en unos dulces y carnosos labios. Inspeccioné cada rasgo, cada detalle. Era delgada. Delgada y firme. ¿Cuál es tu nombre? ¿Eres real? Los ojos grandes, claros y endiabladamente bellos. La nariz discreta, bien formada. Una cabellera larga que caía sobre su seno derecho, ambos pequeños pero hermosos. La cintura estrecha y las piernas largas.
     ¿Cuál es tu nombre? ¿Eres real?
     


domingo, 2 de agosto de 2015

¿Mentiroso yo?

¿Me llamas mentiroso?
¿Sólo porque las cosas no salieron como las planeamos?
¿Sólo porque no supe ser fuerte?

¿Me llamas mentiroso?
¿Sólo por ser egoísta?
¿Sólo por pensar en mí, en mi felicidad?

¿Me llamas mentiroso?
¿Por querer pensar en ti?
¿Por admitir que soy tan poca cosa para tu perfección?

¿Me llamas mentiroso?
No, querida, nada fue mentira.
Ni mis besos,
Ni mis caricias,
Ni mi palabras cursis,
Pero sobre todo mis palabras cursis,
Ellas están llenas de la verdad más hermosa:
Tu existencia.

¿Me llamas mentiroso?
¿Mentiroso yo?
¡¿Mentiroso yo?!
¡¿MENTIROSO YO?!
¡Mentirosa tú!
Mentirosa tú, por decir la más despreciable falsedad:
Por decir que no te amé,
Por decir que no te amo,
Por decir que este amor eterno nunca existió.

¿Mentiroso yo?
¡Mentirosa tú, que te engañas pensando en mis mentiras que no son verdad!