sábado, 11 de junio de 2016

«Ven, seremos»

—Es curioso como la vida se encarga de colocar imposibles en nuestro camino. Más curioso aún es saber que estamos dispuestos a tomarlos. O eso sucede conmigo, al menos. 
     —Sí, no hay placer en lo posible, En lo posiblemente inmediato, quiero decir... ¿Lo harás? 
     —Puede ser, aún no estoy decidido. La verdad es que hay algo que no termina de atraparme. No sé si estoy listo para aventurarme en la misión de una conquista. 
     —Nada peor que quedarse con la sensación del: «¿Qué hubiera pasado si...?»...
     —Sí, sí. Ya sé. Esta noche queda decidido, lo prometo.  
     —Más te vale.
     —¿Te veo mañana?
     —Como siempre. 
     
     La realidad del asunto es que ya había tomado una decisión. Le enviaría una carta sin esperar nada de ella. Es decir, con la esperanza de una respuesta, pero sin la convicción de que sucediera. Al llegar a casa hice todo lo que debía tan rápido como pude, y al dar las ocho, mandé un mensaje a Raquel para confirmar mi sentencia. Después, tomé un cuaderno y comencé a escribir: 
     
     «"Puedo darle un origen a nuestros nombres.

     Aún no puedo darles un destino".
—Carlos Fuentes»
     Tengo cierta manía de iniciar siempre un escrito con alguna cita literaria, aunque no siempre tengan que ver con el contenido. Como no tenía mucha idea de cómo comenzar, decidí dar inicio con lo que esa misma tarde había hablado con Raquel:

 «Es curioso como la vida se encarga de colocar imposibles en nuestro camino. Más curioso aún es saber que estamos dispuestos a tomarlos. O eso sucede conmigo, al menos. 
     Nunca había había escrito una carta que tuviera que enviarse por correo. Sólo lo hice una vez en la primaria; pero el buzón estaba dentro del salón, y el cartero —un compañero de clase, que además era mi primo— tenía como labor entregar y recoger cartas de cada mesa. ¿No suena demasiado estúpido? Ni modo, así lo voy a dejar.  Era divertido e interesante, pero de ahí en fuera, no estoy familiarizado con la repetición del detalle.  ¿Es que acaso la costumbre epistolar se ha perdido? O quizás simplemente ese mundo me ha permanecido ajeno (hasta ahora). 
     En fin, no estoy aquí para explicarte los antecedentes de esta carta, sino el porqué de ella.
     Pues bien, aunque sé que mucho ya lo conoces, aún así quiero explicarte un poco de lo que en mi mente acontece: En efecto, mi gusto por ti no es cuestión de personalidad. ¿Se escuchará demasiado agresivo? Pero no puedo mentir, así se queda. Cómo tú lo has dicho, prácticamente lo único que conocemos el uno del otro, es tan sólo el nombre, la etiqueta. Y bueno, específicamente lo que me gusta de ti es tu rostro —un mero placer físico—. Te cuento, noté en tus ojos el encanto infantil de saberlos deseados, en tu sonrisa la descarga electrizante de un hechizo y tu nariz... hmmm... es perfecta. Sí, sí, perfecta. Así, no más. Sonará absurdo pero es lo que más que gusta de ti, la nariz. Qué tontería, definitivamente soy un tanto patético. 
      La vida está llena de coincidencias, algunas provocadas y otras accidentales. El verdadero misterio está en saber si es obra de algún dios, del destino o de nosotros mismos (Yo sor partidario de esto último). La vida, en esta ocasión, se encargó de hacernos conocidos apenas perceptibles, como un susurro; pero también nos dio tiempo, para hacer de esta "coincidencia imperceptible" una "casualidad ruidosa y cicatrizante", llena de grandes recuerdos, de preciosas remembranzas.
¿Y si obstáculos se presentan? Venceremos. ¿Y si los celos nos carcomen? Venceremos. ¿Y si tu padre no me acepta? Venceremos. Venceremos todo lo que nos plazca, al demonio mismo si así lo quieres. Sólo tienes que confiar en mí, y echar raíces. 
  Ven, seremos. Después te cuento qué...»

     Transcribí el texto en un papel pergamino que fabriqué. Lo puse en un sobre y me fui a dormir. «Ven, seremos», dije para mis adentros...

    



5 comentarios:

  1. Aun sabiendo que posiblemente la respuesta es positiva: ¿que le contesto?
    Esas cartas... ¿asi o mas romantico?¿asi o mas ilusos?

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    1. jaja Aún la respuesta es una incógnita (cuando se me ocurra algo lo escribiré jaja) .
      Es difícil saber cuán ilusos podemos ser cuando nos entregamos a alguien.

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  2. Me gusta el juego de palabras... La historia claro que también, no sé porque me sentí algo identificado :D
    Saludos y muy buena vibra!!!

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    1. ¿Eres de lo qué también escriben cartas? jaja
      Si es así, aplausos para ti :D
      Muchas gracias :)

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  3. Excelente como siempre.

    Me parece que, tristemente mientras más avanzamos tecnológicamente en cuanto a los medios de comunicación vamos olvidándonos de esos "pequeños" pero hermosos detalles.

    En cierta forma es gracioso: creamos nuevas fuentes para mantenernos comunicados pero nos incomunicamos más al cortar las relaciones humanas por un mensaje, un correo...

    En fin, escelente escrito. Muchas gracias.

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