martes, 24 de marzo de 2015

Al fin y al cabo.

     A la altura de un segundo piso, me hallaba envuelto en los brazos de mi amada. El cielo nublado anunciaba la pronta visita de la dulce lluvia. Uno a uno los besos me sumergían en un mar de luces, en aquél tornado de sentimientos que alteraban mi frecuencia cardíaca. En nuestro frente se podía percibir el ondular de los árboles, envueltos en la frescura del viento.
     Ella lucía encantadora. El estilo que portaba le otorgaba el doble de ternura que ya poseía; tennis en color blanco, mezclilla azul, blusa a cuadros y, debido al frío que se percibía, un suéter gris, y por encima de este una chaqueta color vino, finalizando con el toque especial: un listón rojo que rodeaba su cabello a modo de diadema.
     La primera gota cayó -o quizá antes de ella vinieron otras, pero vaya uno a saber- amenizando la tarde. Eran gotas de gran volumen, pero bellas. Las nubes comenzaron a movilizarse permitiendo al Sol echar un vistazo. ¡Maravilloso! Las gotas de lluvia se transformaron en chispas de luz y debido a su grandeza dieron lugar a un espectáculo impresionante.
     Y así, admirando la lluvia y el destello ahora formado en el cielo, me fui deslindando de preocupaciones, de intrigas, de bajones, porque al fin y al cabo, a eso venimos, a batallar en combates que nos matan de a poco, pero al mismo tiempo, nos alimentan de experiencias y nos llenan de vida, y todo reside en nuestro modo de enfrentarlos, de aprovecharlos. De negarlos si así lo deseamos...

sábado, 28 de febrero de 2015

Metamorfosis.

     "A veces escribo, como si trazase un boceto"

                                                     -Remedios Varo.

                                                                                  1.

     Tres escalones. Dos. Uno. Finalmente estaba allí, saciando mi necesidad de verla.
    -¿Te sientes bien?-.
    -No mucho...
    Me dejé caer bruscamente hasta quedar recostado sobre sus muslos. Mis párpados parecían pesar, así que no pude evitar su cierre temporal. Mi respiración comenzó a agitarse. Traté de retenerlo, pero no pude más. Algo había en su consuelo y sus caricias que despertaron mi vulnerabilidad.
    ¿Cómo lo había logrado? No lo sé, pero en un instante una gota caía. Aquella primera lágrima (que provenía del ojo izquierdo), se mostró pretenciosa, pues no le bastó haber salido de los límites oculares, sino que resbaló por mi mejilla hasta rebasar las gafas oscuras que le ocultaban. Viendo esto, la lágrima del ojo opuesto, se dispuso a bajar de igual manera, sin embargo su desliz se vio interrumpido por mis dedos, que estaban hartos de la ambición de aquellas gotas de melancolía...
    No funcionó.
    Ella hacia vanos intentos en busca de mi felicidad. Me hablaba de un "hipopótamo rosa bailando tu-tú", o algo similar, a lo cual me limité a responder con una sonrisa.
    -¿Qué te sucede?-.
    No respondí, pues un nudo en la garganta me negaba esa posibilidad.
    Me levanté, respirando a ritmo de alivio en proceso. Sus brazos me rodearon lenta y tiernamente.
    Un abrazo reconfortante desaparecía poco a poco. Y nos detuvimos. Nuestras almas se miraron, nuestros cuerpos se enlazaron, y con ello permitieron la dulzura de un beso...
  
                                                                                2.

     Nos dispusimos a realizar un viaje hacia el olvido. Un viaje a las afueras de la ciudad. 
     Necesitábamos un descanso. Un breve deslinde de la realidad pura a la realidad metafórica, a un realismo mágico.
     Hacia algunos meses había adquirido una cabaña en la profundidad del bosque, sobre un paisaje que irradiaba hermosura.  La cabaña era de madera, rodeada de inmensos árboles; a un costado, un lago de agua cristaliza; un ambiente fresco, natural, tranquilo. Se podía respirar una paz relajante...
     -Es hora.
     El reloj marcaba las seis con cuarenta y dos, y el sol daba sus primeras nociones de luz. Alrededor de las siete montamos nuestras bicicletas. y partimos hacia el Este. El panorama brindaba la imagen de los volcanes bañados en los aún débiles rayos solares. El aire tibio golpeaba mi rostro con ligereza. A las orillas del camino lo árboles se enfilaban como quienes lo hacen para dejar pasar a una celebridad en la alfombra roja. Más al fondo algunos troncos reposaban en el suelo y algunos metros después el leñador remendaba el daño plantando algunos otros.
     Pedaleamos sobre un camino de terracería hasta llegar a la cabaña destinada. Aparcamos nuestros vehículos y entramos en ella. Al abrir, la puerta soltó un chirrido y un olor húmedo habitaba en el lugar. Mariana dio un vistazo panorámico y colocó su mochila en el suelo.
     -¿Quieres hablar?
     -¿Ah?
     -¿Cómo te sientes?
     - Débil, impotente. Simplemente la vida es demasiado cruel conmigo...
     -¡Bah! Boberías ¿la vida? ¿eres tonto acaso?
     -No.
     -¿Y entonces? Nombras a la vida como algún ser físico, hablas de ella como algo externo ¿no te das cuenta? ¡Tú eres la "vida"!¡Tú eres esa vida que es cruel contigo!
     -¿Y los ladrones? ¿y los delincuentes? ¿y las malas personas, aquellas que me perjudican? ¿acaso ellos no forman parte de un conjunto al que llamamos "vida"?
     - No, ellos son otras vidas que en algún momento coinciden con la tuya...
     - ¡Infame coincidencia!
     - Todo reside en tu actitud, en tu manera de afrontar estas coexistencias...
     - ¿Y si no sé cómo hacerlo?
     - Das tu mejor esfuerzo...
   Y no dijimos más.

     Aquellos dos seres en medio de la habitación dan pie al florecimiento del amor. Lentamente sus labios se acercan hasta fundirse en el colapso de un contacto, en la sincronía de las aristas bucales. Pronto las caricias labiales se deslizan hacia el cuello de ella. Ella emite pequeños y retenidos gemidos de placer. Es entonces que las prendas comienzan a caer. Una blusa. Una camisa. Dos bombachos. Un sostén... Todos en el suelo.
      Ahora los labios de él reposan sobre los cálidos y erectos pechos de ella. Besos, caricias, paz, amor... Él continúa su expedición... y la penetra, momento mismo en el cual, en algún lado del mundo, un infante halla un rosa negra, y, al tocarla, esta metamorfosea en la hermosura de un tulipán blanco...
     
     Su perfume quedó impregnado en mi piel, dejando al aire la percepción de la gloria...


      

      

miércoles, 4 de febrero de 2015

La número 200.

     Mientras el bolígrafo mancha este folio con letras, mi mente es inundada por tu recuerdo. Mi ser taciturno aclama tu presencia.
     Extraño tu dulzura, el brillo especial de tus ojos, que entre ellos hacia abajo, dan origen a tu nariz, fina y adecuada. Y siguiendo el transcurso descendente, puedo percibir tus labios (tan grabados en los míos) y la exquisitez de tus besos. Tus mejillas tan coquetas y de un rubor inocente mantienen su estancia dentro de mis pensamientos, alterando mis sentidos, como cuando aún no te marchabas.
     Tengo en mi organismo patologías de amor, de nostalgia, de tu ausencia.
     Y entretanto, bajo la luz de una lámpara de noche, abrazo tu almohada, que aún contiene restos de tu esencia.
    Guarda paciencia, que soy viejo y no tardo en acudir a tu encuentro...

martes, 20 de enero de 2015

Espontaneidad.

     Una lágrima. Dos. Un ejército. Aquellos fragmentos líquidos resbalaban por mi mejilla. Un joven con su guitarra toca una melodía que no reconozco. A su alrededor, o mejor dicho, dentro de sus espacio, una gran número de chicos y chicas platican sin parar.
     Un muchacho, que parece ser el líder, llama su atención, y a su llamado acuden los estudiantes. Una chica de blusa verde, pantalón de mezclilla y botas color café toma la palabra y pronuncia algo ininteligible a mis oídos.
     Un chico de saco pasa corriendo. Una profesora de vestimenta y aspecto burgués habla con el chico de la guitarra. Cruza por el pasillo una hermosa chica con un violín. Ahora son dos. El viento sopla con suavidad exquisita, golpeando mi rostro con cierta dulzura nostálgica. Un niño y su madre atraviesan la multitud.
     "La rebeldía es la vida, la sumisión es la muerte" anuncia un cartel adherido a un muro.
     Mi estado de ánimo no es el que quisiera, pero no puedo desperdiciar mi tiempo... ¡Tengo que besarte!


jueves, 27 de noviembre de 2014

Fugaz.

Y, sin más, la sonrisa se desvaneció, llevándose consigo la alegría y la pasión que hasta entonces poseía. Evitó el llanto. Evitó la furia. Pues sabía que su residencia culminaría en mala decisiones. Se levantó, y comenzó a caminar...



viernes, 14 de noviembre de 2014

Pensando en voz alta.

El país de las maravillas.
¿Qué será de mí? Es la pregunta que, día a día, atraviesa mis pensamientos. Sin embargo, quisiera que esta duda fuese únicamente por no saber qué carrera estudiar, o simples pensamientos adolescentes. Pero no, la actualidad mexicana me impide centrarme en este tipo de cuestiones. Esto, por supuesto, no quiere decir que desee deslindarme de la información de mi país…
¿Qué pasa en México?
Nuestro país se encuentra inmiscuido en problemáticas de tipo educativo, político y social. Asunto Ayotzinapa, asunto Politécnico, asunto reformas. En una palabra: injusticia.
Pues bien, sabemos que, en cuanto al IPN, se les quiere implantar una reforma a su sistema educativo realmente desfavorable. ¿Técnicos en lugar de ingenieros? Claro, el objetivo es hacer aún más atractivo a nuestro país a la inversión extranjera, ya que resulta más económico para dichos inversionistas, a costa de mano de obra barata mexicana, afectando a nuestra población, excluyendo claro, a personalidades del gobierno. En los últimos días, representantes de gobierno y alumnos propios del IPN, han establecido una mesa de diálogo, y hasta hoy, han sido tres facetas de dicho debate…

¿Y las reformas? Es evidente que, en cuanto a la energética, nos encontramos con una privatización de nuestros recursos, una complicada situación económica debido al aumento de precio de algunos productos, así como los debidos gasolinazos. 

Una reforma educativa deficiente e ineficaz. En la actualidad, según estadísticas, México en promedio se encuentra académicamente hablando en un nivel de educación secundaria del segundo grado, es decir, ¡ni siquiera “terminamos” la secundaria! Además, promediando en la asignatura de matemáticas, en jóvenes de alrededor de 15 años, se sitúan en una calificación de entre 0 y 1 en escuelas públicas y entre 0 y 2 en escuelas privadas. ¿De qué sirve que les hagan exámenes a los futuros profesores para que salgan mejores preparados si algunos, únicamente llegaran a sentarse y practicar una labor realmente deficiente y penosa?  No, tampoco esta reforma ha funcionado, quizás no es culpa del gobierno y los profesores solamente, porque de igual manera existen alumnos que dejan mucho qué desear, pero los resultados positivos se siguen esperando.
Recientemente se habla de una reforma a los derechos de los niños. Estadísticamente hablando, nos topamos con que6 millones de niños no asisten a la escuela, casi 2 millones no tienen padres, y 3 millones más se encuentran, a pesar de su corta edad, trabajando. Así mismo, la UNICEF reporta que el homicidio cuyas víctimas son infantes ha aumentado al doble en nuestra nación. ¿Y lo único que se les ocurre es una reforma que, de antemano saben que será violada, inaplicable y perjudicial?

Pero adentrándonos a lo que actualmente nos atañe, los asesinatos a personas inocentes. Tenemos el caso de Tlatlaya, con 22 víctimas, las encontradas fosas clandestinas y primordialmente (para la sociedad, en cuestión personal todo es importante) el caso Ayotizinapa. Este últimos ha ocasionado el levantamiento y la protesta de diversas instituciones educativas, entre las que destaca la UNAM, además de que es bien sabido que el apoyo hacia los normalistas agredidos ha traspasado fronteras, y países tales como Francia, Alemania, E.U., Japón, entre otros, manifiestan igualmente su inconformidad ante estos hechos atroces. 

Es indignante, triste. ¿Hasta cuándo viviremos dentro de este sistema en dónde por ser un simple estudiante, un joven activista, un individuo pensante y consciente, te asesinen?
Es evidente la intervención de un gobierno corrupto, del narco y demás delincuentes. Es sabido que el subdelegado de Huixquilucan Ramírez Ortiz, clama por el regreso de Díaz Ordaz para “culminar con las manifestaciones”. ¡Estúpido!
También, cabe destacar que nosotros, como jóvenes activistas, no somos simples revoltosos y flojos, que son prejuicios bastante erróneos, sino que luchamos por justicias y por todos aquellos que prefieren mantenerse sumisos. Es incluso desmotivante escuchar comentarios como “¡son una revoltosos malcriados!”, “¡malditos flojos!”, y demás comentarios ofensivos, a causa claro, de la poca información que posee la sociedad.
Es importante hacer saber que todo esto, es un criterio propio, a raíz de investigaciones o la adquisición voluntaria de información. Lo cual es otro aspecto que considero importante, es decir, le generación de criterios propios de cada individuo es necesaria, porque tampoco está bien que los ciudadanos sigan como borregos a las masas, si van a contribuir, debe ser con base en un criterio personal fundamentado.


Ahora bien, en un aspecto un tanto contradictorio, debo manifestar también, que estoy consciente de que hay políticos y policías “inocentes”. Porque ¿cuántos de ellos no se alían a estas asociaciones delictivas porque son amenazados? O bien, ¿Qué pasaría si Peña Nieto, Murillo Karam, y demás, en verdad estén dando su mejor esfuerzo para sacar adelante al país? Si, quizás es más que evidente de que no es así, pero yo no soy una persona de mente cerrada, y estoy abierto a posibilidad por absurdas que sean. En este caso pues, al querer destituir de su cargo a estos personajes sería igualmente una injusticia.


Pero, por supuesto, hasta que se me demuestre lo contrario, exijo justicia a este “evidente” gobierno corrupto, exijo no más muertes injustificadas, exijo mejores condiciones de vida (aportando claro, mi lucha y mi esfuerzo en lo académico), exijo que, ante una clara posibilidad de ser potencia mundial, esfuerzo para lograrlo.
Concluyendo, soy un muchacho que seguirá siendo activista, que no se callará, y que defenderá la justicia, y que, si se comprueba la “inocencia” de mentes políticas dentro de estos sucesos, los dejará en paz, pero mientras tanto, mientras no haya justicias para el pueblo, no habrá paz para el gobierno…



viernes, 17 de octubre de 2014

Llámalo como quieras.

         -Pa', casi lo olvido, mañana debo comprar un boleto para una obra de teatro de la escuela, cuesta $100.00...
         -Ajá..-respondió mi padre entre sueños.
         Una vez dicho esto, me recosté, dispuesto a conciliar el sueño. Acomodé mi almohada, me cubrí con el cobertor y cerrando los ojos, inmediatamente me vi sumergido en pensamientos de planificación, y no es que no me guste llevarla a cabo, pero soy un tipo que suele planear los hechos del mañana a su favor, pero no lucha porque estos se cumplan, y he aquí el problema. Me imaginé cosas de lo más bellas, agradables y excitantes.... En fin, sin darme cuenta (aunque en realidad eso pasa todo el tiempo), quedé en estado de inconsciencia, en estado de sueños e imaginación, sumergido en ese estado de realidad ficticia, imaginaria...
          A la mañana siguiente, la alarma de mi teléfono celular comenzó a sonar. 5 a.m. Considero que aún el tiempo me otorga unos minutos más para descansar, así que vuelvo a cerrar los ojos, perdido en el placer del descanso. Instantes después (o al menos así lo había percibido hasta ese momento), abrí nuevamente los ojos. Todo parecía distinto, sin sentido. Miré el reloj y sorprendido observé que la hora marcada era: 6:30 am. A pesar de que sabía que iba con demasiado retraso a la escuela, no logré moverme, porque me encontraba confundido, extrañado. Me parecía que el tiempo no era el verdadero, que las dimensiones del espacio no se apegaban a la realidad. Reaccioné, no podía seguir perdiendo el tiempo (aunque en ese momento no tenía una noción exacta del mismo). Me vestí y partí hacia la preparatoria...


          -Cuéntenme su historia de cómo llegaron hoy a la prepa- exclamó Luis, atento como siempre.
          -Mi amanecer fue raro- dije casi de inmediato.
          -¿Por qué?
          -Me siento extraño, sonará estúpido, pero me siento perdido en el tiempo, por ejemplo, ¿no les ha pasado que, dentro de un sueño (cualquiera), ustedes son los protagonistas, pero llega el momento en el cual pueden vislumbrar al protagonista (ustedes), y sin más, se dan cuenta de que físicamente no son ustedes? Es decir, saben que son ustedes psicológicamente, pero su apariencia física es la de alguien más... Pues siento algo así...
          -¿Pero lo que sientes es invertido no? o sea, sabes que eres tú físicamente pero mentalmente no...
          -Exacto.
          -Quizás tu alma no se encuentra aquí- dijo Diana, cosa que en cierto modo ignoré porque creer en el alma es como creer en dios, y yo soy de aquellos que considera irracionales e ilógicos esos conceptos (aunque estoy abierto a retractarme ante demostraciones eficientes y verídicas), pero por otro lado, gusto de creer en la teoría del alma (aclaración, me gusta creerla, mas no creo en ella),y, por tanto, quedé en las mismas circunstancias de incertidumbre.
          La conversación no siguió con mi cuestión,
       


           Más tarde, con las clases curriculares ya concluidas, debido a que mi novia iría a estudiar (lo cual agradecí inmensamente en ese momento), me dispuse inmediatamente a salir de aquellos muros escolares.Ya afuera, pensé en ir a "el lago", sin embargo, por alguna razón concluí que ese lugar no me agradaba del todo a pesar de aquella hermosura que poseía. Opté por dirigirme a un sitio de juegos para niños conocido. Permanecí un rato allí, escuchando música, pacífico. Pero no tardé en darme cuenta de que tampoco gustaba de ese espacio.
         Decidí caminar. Caminar hasta encontrar el sitio dónde me "encontraría". ¿El plan? Buscar aquél sitio que describiera mis gustos, que me ayudara a hallar ese "yo" que se encontraba perdido en alguna dimensión. Crucé por algunos lugares bellos, pero no de mi satisfacción. Llegué a observar una parte más escondida del parque "el lago", que me pareció bastante acogedor... Seguí mi camino.
         Después de un gran terreno recorrido, arribé dentro de una unidad departamental. En el centro de ella, una zona excepcional percibí con alegría. Era un sitio cuadrangular, rodeado de pequeños muros que apenas alcanzaban el metro de altura, contenía un poco de pasto y estaba cubierto por un techo, desde lejos se veía como una especie de Kiosko. ¡Lo había encontrado! Un lugar bello, pero sin exageraciones o paisajes que la gente en su mayoría admira, poseía una sencillez encantadora, exacta.
        En la lejanía me he hallado, pero no me place acudir a mi encuentro...